Artículos Para Líderes – Permita Que Desafíen su Manera de Pensar 1

 

Es importante tener personas en nuestro equipo que no siempre digan ‘sí’ o aprueben todas nuestras ideas y pensamientos. La Biblia denomina como «asalariadas» a la clase de personas que siempre dicen ‘sí’. En mi pueblo llamamos a estas personas «barberas», porque siempre están babeando y diciendo que ‘sí’ a todo. Prefiero contar en mi equipo con personas que me miren a la cara y me digan de frente: «No estoy de acuerdo». Porque es ahí donde compruebo su lealtad y su amor.

Sin embargo, ese hombre que aparentemente es tan sumiso probablemente le divida su congregación y arme a sus espaldas una revolución, un «golpe de púlpito» en lugar de «golpe de estado». Pero cuando usted cuenta en su equipo con personas que lo ayudan a pensar, esas personas lo desafían a crecer.

Estimado pastor, permítame contrade­cirlo, pero no todas sus ideas son buenas. Perdone si no le gusta lo que quiero decirle, pero me atrevo a decirlo porque el Evangelio fue depositado en hombres imperfectos, que come­temos errores. Hombres que sabemos reconocer que sin Dios no podemos hacer nada.

Establezca un ambiente donde la discusión sea constructiva y no se convierta en pleitos. En oportunidades, comparto con mi grupo de tra­bajo alguna idea que me parece genial, y estoy seguro que les va a gustar a todos. Sin embargo, en varias ocasiones me han dicho: «No estoy de acuerdo contigo por tal razón». Otro dijo: «Creo por esta otra causa que tampoco es buena idea». De pronto me doy cuenta que en unos pocos minutos tomaron mi brillante y glorioso pro­yecto, lo tiraron al piso y lo pisotearon.

Usted podría construir esa clase de ambiente. Pero la realidad latinoamericana dentro del liderazgo es que el único que manda y que escucha la voz de Dios es el líder principal. Nadie puede atinar a contradecirlo, y mucho menos a no aprobar una de sus ideas «maravillosas». Espero que esta realidad la cambiemos para el bien del Reino.

Los discípulos vinieron a Jesús y le dijeron: «Quieres que mandemos fuego del cielo que los consuma a todos». El Señor los miró y les dijo unas palabras tan extraordinarias: «¡Ah, mucha­chos, ustedes ni siquiera saben de qué espíritu son! Yo no vine a destruir al mundo sino a sal­varlo». A través de estas frases del Señor descubro la talla de Su liderazgo.

Cuantas veces deseamos que el espíritu de destrucción des­cienda y que llueva fuego del cielo sobre aquellos que nos desafían. Amado líder, sé que es difícil creerlo, pero en algunas oportunidades sus ideas no son tan buenas como usted cree.

Transcriba esta frase en alguna hoja que pueda leerla a menudo: «Si continuamente está a la defensiva con inseguridades y temores a ser desafiado, probablemente alguien más ya está asumiendo su responsabilidad». Si siempre está reclamando autoridad, es que no la tiene. Los líderes que siempre le recuerdan a su congrega­ción que son los pastores, han dejado de serlo.

Yo no tengo que llegar a mi casa y decir: «Yo soy el marido». A mis hijos tampoco debo recordarles que «soy el papá», no tienen duda de esto ya que mi responsabilidad hacia ellos habla más fuerte que mis palabras. El amor que le demuestro a mi esposa es su convicción. No necesito decirle: «Miriam, soy tu marido porque te amo». Mis acciones se lo demuestran y confirman. Muchos buscan autoridad y no responsabilidad, y estas van de la mano. De hecho, sin responsabilidad no hay autoridad.

El temor a que desafíen nuestra manera de pensar se llama inseguridad. La seguridad de un líder se afirma cuando asume quién es en Cristo.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro «Cómo Ejercer la Verdadera Autoridad»

Por Marcos Witt

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