w79Artículos – Sobre la Ley del «Matrimonio» Homosexual

 

 

Proyecto de ley de modificación del Código Civil y legalización de las uniones de personas del mismo sexo (expediente CD-13/10)

Audiencia en Mendoza, 28 de junio de 2010

 

Expositor: JUAN CARLOS GERVILLA

Al menos resulta extraña esta “libertad de acción” que les han dado a nuestros legisladores sus respectivos partidos políticos.  El tema es tan vital para la sociedad que al menos debería ser consultada.  He visto un tanto extrañado la pasión con la que algunos han defendido, rechazado o elegantemente esquivado un tema tan importante como la modificación del Código Civil sin “oír” la voz de una gran mayoría de personas que por supuesto sin prensa ni medios de comunicación a su alcance, momento tras momento intentamos enseñar a nuestros hijos que todavía podemos creer en la verdad y por lo tanto en valores.

Me gusta el progreso y también la transformación.  Me gusta que sea desafiado el pensamiento establecido y me llama la atención poderosamente cuando alguien se anima a hacerlo.  Admiro profundamente a los valientes que cambiaron historias.  Por eso, como pastor, admiro al cristianismo que terminó con el infanticidio valentiniano en el 374 d.C, con los gladiadores romanos, que honró el valor de la mujer, la creación de las escuelas públicas, la educación obligatoria,  la creación de jardines de infantes, la educación para los ciegos, la creación de las universidades, la invención de la cruz roja, la creación de los hospitales, y tanto más.  El establecimiento de principios cristianos trajo inmenso avance al mundo.  Por eso admiro los que levantan la voz respetuosamente contra cualquier intento de discriminación. 

Cuando como docente quiero llevar a mis alumnos a un razonamiento lógico hago una pregunta muy temida para ellos: ¿por qué?

Por eso quiero preguntar: 

¿Por qué debemos los argentinos detenernos para repensar el concepto de familia y especialmente el de matrimonio?  ¿Hemos descubierto una nueva propuesta que garantiza la continuidad de la raza humana? ¿O acaso hemos descubierto algún método científico especial en el que un varón esté ahora listo para la procreación? ¿Ya se ha comprobado que la ausencia de lo femenino y lo masculino en la psicología de un niño no tiene afectación alguna?  ¿Cuándo dieron a conocer los nuevos descubrimientos? ¿Se utilizará a los niños en esta suerte de laboratorio experimental?

¿Por qué jurídicamente debemos modificar la institución “matrimonio”?  Hasta donde conozco nunca fue una construcción jurídica destinada a darle un encuadre legal a cualquier relación amorosa sino que fue pensada para salvaguardar la protección de una relación de pareja estable para que sea el ámbito propicio para la reproducción y para que esos hijos que nacerán, lo hagan en el marco de una relación que tiene derechos y obligaciones y un régimen legal para los bienes que formen parte de esa sociedad conyugal.  Todo esto siempre para resguardar el bienestar de los menores y su formación como personas.  ¿Esta modificación al Código Civil que proponen, acaso mejora y potencia este ámbito propicio para la reproducción?

Si por definición legal, histórica, constitucional, antropológica y religiosa, matrimonio es una unión legal entre dos personas de diferente sexo, ¿por qué ahora deberemos llamar matrimonio a otra cosa? ¿Por qué debe llamarse matrimonio a una unión legal de dos personas del mismo sexo también?  Y si así fuere, ¿no deberíamos seguir con la misma lógica y contemplar en la definición, para no discriminar a nadie y ser amplios de criterio, a una unión legal  de dos o más personas? ¿Qué criterio se utilizará para ponerle un límite a dicho número? ¿Es el criterio del sentimiento amoroso el que debe poner tope a la consanguinidad? Entonces, ¿por qué no incluir en la definición de matrimonio a otras diversas relaciones que también incluyan a animales o a una computadora o robot por las que también podemos sentir amor y hacer una gran unión a la que el Estado le brinde toda su protección?  ¿Cómo hará el Estado para no dejar a un lado del concepto de matrimonio a cualquier otra creación que la imaginación del ser humano va creando? ¿Por qué una sociedad comercial no puede también llamarse “matrimonio” si entre los socios existiera amor?  Cuando se quitan fundamentos objetivos a veces las respuestas no tienen lógica… Pero ¿por qué para algunos legisladores sí?

Aunque tema cansarles con mis preguntas, quisiera saber por qué debemos borrar de nuestro código civil la palabra “madre” y “padre”, “hombre y mujer”, para reemplazarla por otra titulada “contrayente”, ¿no es acaso un golpe increíble a los derechos de la mujer de ser y llamarse madre? ¿Por qué las mujeres están rechazando tan inmenso privilegio?  “Mamá” palabra que ha dado espacio a tantas reflexiones.  ¿Por qué enmudecer a los poetas que la esculpieron en sus versos, a los escultores que la entonaron en sus estatuas y a los músicos que la pensaron en sus notas? ¿Por qué las mujeres renuncian a la protección especial que les brinda el estado por su condición tan valiosa de ser mamá?  ¿Por qué tirar por la borda la lucha de tantos derechos que ustedes mismas buscaron ante la discriminación que tantas veces los hombres les dimos?

¿Por qué será que nuestros jueces han dado preferentemente la custodia de los hijos a las madres, es decir a las mujeres? ¿Qué vieron en ellas? ¿Fue un capricho lo que se sostuvo por décadas? ¿Tan equivocados estuvieron ellos y los consejos de los trabajadores sociales?   ¿Cómo resolverá ese juez ante una separación entre dos varones la custodia de los hijos? ¿Lo hará conforme a como cada uno sienta o se perciba a si mismo como madre? ¿No podrían a través del tiempo cambiar según sus emociones esa sensación de ser mamá? ¿Cómo impartirá justicia en esos casos? ¿Impartirá justicia según sentimientos, emociones o percepciones tan variables? ¿Será eso justicia?  ¿Por qué decirles a las madres que al Estado ya no les interesa porque, por definición de matrimonio, ahora ya no existen?

Como papá también me pregunto: ¿Por qué tendré que formar a mis hijos ahora en un nuevo concepto impuesto por el Estado desde muy pequeñas minorías? ¿Crearán también normas para perseguirme en razón de que no enseñe lo que la ley dice o tendrán que crear más leyes para protegerme por no considerar ni lo que la historia ni la obvia naturaleza imponen? ¿Cómo les explico a mis hijos que tienen que respetar y obedecer una ley contradictoria en las esencias?

¿Por qué los medios de comunicación me quieren hacer creer que esta es la opinión moderna, progresista, abierta y transformadora y pasan por horas el discurso de un excelente creativo como Pepe Cibrián al que admiro y respeto por su genialidad, pero que requirió “naturalmente” de un papá y una mamá para su existencia?  ¿Acaso no sabe que él mismo necesitó de un matrimonio para la vida misma? ¿Podría crear, actuar, hacer arte sin la “antigua” e histórica idea de un papá y una mamá para nacer? ¿Podría haberlo creado una pareja de homosexuales?

La mayoría de estas preguntas tienen casi una única respuesta: se trata de que el movimiento homosexual está buscando una reivindicación moral de su elección y el correspondiente “status de modelo de familia” equiparable al heterosexual y requieren para ello que cambiemos algo que hemos sostenido como principios sustentables históricos por “su verdad” para imponérnosla.  Y entonces, ¿qué hará el estado si ahora soy yo el que me siento inmensamente discriminado porque cambiaron las esencias?  ¿Qué hará el Estado para regular los grandes negociados que significarán los alquileres de vientre, óvulos y espermas, y qué hará con las muchas personas que perderán el privilegio de conocer su identidad que yo creía que era prioridad para algunos legisladores?

Les enseño a mis alumnos que no pueden existir verdades contradictorias.  No existen los hielos calientes, ni los blancos negros, ni los suaves ásperos, ni lo duro blando.  Por más que sean antiguos, nadie los ha redefinido. Que no se enoje el helado porque no es caliente, simplemente perdería su esencia.  Ni se enoje el número uno porque no es cero.  No se trata de fobias, se trata de definiciones lógicas.

Para terminar, animo a los señores legisladores a que sigan creyendo los principios contenidos en la Biblia sobre la que ellos juraron, y que sigan invocando a Dios como fuente de toda razón y justicia.  Quizá se asombren de ver que ese Dios que ama a todos sin distinción, sigue diciendo “dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán uno solo”.

http://www.deloslibres.org.ar

2 Comentarios

  1. Hola Rolando. ¡¡Bienvenido!! Estoy completamente de acuerdo con vos. Todo el argumento de la minoria homosexual está sostenido sobre la palabrita preferida por los argentinos: «discriminación», sin embargo, y tal como lo comentas, se dicrimina violentamente a las mayorías que tenemos el derecho y la libertad democrática de pensar y opinar distinto. El mundo está dado vueltas, pero nuestros valores y nuestra fe, no. Gracias por compartir tu opinión.

  2. de sancionarse dicho proyecto,seria una clara discriminacion a la mayoria quienes hemos elegido vivir bajo los preceptos divinos,de creacion de varon y hembra.DIOS PADRE,NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y EL ESPIRITU SANTO,guarde a la Argentina de tamaña afrenta.

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