nuevo-3Artículos Cristianos – Juegos Tontos Que Juegan los Inmaduros 2

 

Continuemos. 

6. Hasta que la muerte me separe.

Es el inmaduro que no trabaja para el reino sino que hace del ministerio “su” ministerio, “su” liderazgo. Entonces se establece en un lugar y que nadie lo saque, que nadie se atreva a moverlo de ahí. Si es maestro de niños se quedará ahí hasta la muerte, si está en la alabanza se quedará ahí hasta la muerte, si es líder permanecerá en el mismo lugar hasta la muerte. Es gente que no sabe trabajar en equipo y lo único que le interesa es “tener su lugar”. No acepta lo nuevo de Dios, está aferrado a lo que hizo siempre, a cómo lo hizo y a los resultados que le dio.

 

7. Mala onda.

Son como Jacobo y Juan que le prohibieron a uno ministrar porque no los seguía ellos (Lc. 9:49-50).

Son lo inmaduros que interpretan todo mal: si alguien ayuda dicen “lo hace para mostrarse”, si alguien ora dicen ”se cree que es más espiritual que nosotros”, si alguien presta plata dicen “algún beneficio debe estar buscando”, si alguien los trata bien dicen “seguro quiere manguear algo”. Te invitan a comer pero cuando le decís que no querés comer te dicen “no me desprecies”, “¿pensás que soy un desastre cocinando?”.

Para estos inmaduros todo tiene un motivo oculto, toda la gente es mala y perversa, todos los cristianos de esa iglesia son un desastre. Viven bajo el manto de la sospecha y la persecución: “crecen porque predican la gracia barata”, “aceptan a cualquiera”, “son unos soberbios”, “habló para darme con un palo a mí, por qué no me lo dice en la cara”.

 

8. Veo, veo, qué ves.

Es el juego de esos inmaduros que miran permanentemente todo y a todos. Hacen algo y miran al pastor, dicen algo y miran al pastor, ponen carita de “perrito” esperando el huesito de la aprobación y la felicitación de su “amo” pastor.

Cuando el pastor o el líder los cita dicen: “ay, qué habré hecho, qué habrá pasado”, y no pueden dormir de los nervios. Son los inmaduros que miran al que viene tarde, miran a qué hora llegó el pastor, miran si tiene pelusita en el saco o si le hace juego el pantalón.

 

9. Sí, ya voy.

Este juego consiste en comprometerse y nunca hacer nada. Dice que va a la reunión y se queda mirando el fútbol. Dice que sale a hacer evangelismo a las 7 y aparece a las 8. Dice “en la semana paso” y no aparece. Dice, dice y dice, pero no cumple. Su sí no es sí, su sí es “no”, “tal vez”, “voy a ver si puedo”, “mañana”, “el Señor dirá”.

 

10. Tirando la unción al techo.

Este juego consiste en no valorar lo que Dios nos dio, no valorar la unción que tenemos, la iglesia que tenemos, los líderes que tenemos, los discípulos que tenemos. Dicen “no importa”. Se desvaloriza lo que se logró con esfuerzo o lo que se logró por gracia de Dios. Son esos inmaduros que cuando Dios les da un ministerio no lo saben cuidar, cuando Dios les da unción la dejan morir en vez de hacerla crecer, cuando Dios los prospera despilfarran y malgastan en pavadas, y dicen tontamente: “Jehová dio, Jehová quitó”.

 

11. Estoy con estrés.

Este juego consiste en ser un vago. Ministrar a alguien y tomarse 3 días de descanso. Venir a una reunión, orarle a 10 hermanos, dar un mensaje y descansar una semana. Siempre están cansados, agotados. No van de “poder en poder” sino de “cansancio en cansancio”. Dicen: “la iglesia me consume mucho tiempo, no doy más, ¡y sólo tienen 4 personas a cargo! (Prov. 24:30-34).

Examínate a ti mismo/a y escoge la madurez.

Por Bernardo Stamateas

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