TENLAS EN CUENTA Y APLÍCALAS

Como maestros cristianos contamos con recursos espirituales poderosos para ministrar a nuestros alumnos: la Presencia del Espíritu Santo, la oración, la guerra espiritual, la revelación. ¡Y tenemos que utilizarlos! Es imprescindible que haya presencia de Dios en nuestras vidas primeramente y en nuestras clases después. No se trata de “contar una linda historia” sino de hacerlo impartiendo la vida de Dios.

Teniendo esto muy en claro, te ofrecemos 72 sugerencias para tus clases de Escuela Dominical, Redes de Niños, Células de Niños, o como quieras llamarlo. Varias de estas sugerencias apuntan a tratar con problemas de conducta. Aplícalas y adáptalas de acuerdo a tu clase y la edad de tus alumnos.

  1. Cree un grupo de apoyo informal en el que usted pueda apoyarse. Solicite ayuda de los especialistas (del aprendizaje, psicólogos, médicos). Haga que los padres participen (¿cómo manejan ellos ciertas situaciones en el hogar?; ¿qué pueden hacer ellos en el hogar para facilitar el trabajo de usted como maestro?).
  2. Sepa cuáles son sus propios límites y acéptelos. Será más fácil para usted mantener su salud emocional si acepta que no hay nada de malo en sentirse cansado, frustrado. Usted no tiene que ser perfecto.
  3. Evite las expectativas injustas. La mayoría de los niños son listos, inteligentes y capaces, y con frecuencia los maestros creen que los problemas del niño son debidos al no cumplimiento o a la haraganería, expresando esta idea con la siguiente frase estándar: “Sabíamos que si hacías un mayor esfuerzo podías lograrlo”. Pero esto no siempre es así. A veces el niño que saca “Excelente” en un día dado no puede, en otro día, pasar de “Bueno”. “No puede”, no es que “no quiera“. El mismo niño que responde a preguntas difíciles puede trabarse con las preguntas fáciles. ¡Y ellos se sienten tan frustrados como usted!
  4. Asegúrese de captar la atención del niño. El niño no podrá aprender a menos de que preste atención. De modo que, antes de comenzar una lección o una tarea, establezca contacto visual con el niño para que así pueda usted tener la seguridad de que esté concentrado.
  5. Siente al niño cerca de su escritorio y alejado de las puertas, ventanas, calefacción, y aire acondicionado (para niños hiperactivos o muy inquietos).
  6. Minimice las distracciones en el aula misma.
  7. Siente al niño cerca de otro niño que constituya un buen ejemplo a seguir, tanto por lo que se refiere a las destrezas relativas a la conducta como a las relativas a la organización.
  8. Prepare al niño para que alcance el éxito y no el fracaso. Subdivida las instrucciones en pasos pequeños y asígnele una tarea por vez. Escoja una meta por vez.
  9. Explique todo en forma directa y en detalle, sea preciso en sus instrucciones. No diga: “Prepárense”, sino subdivida esa instrucción en diferentes pasos. Haga una pausa entre cada instrucción para darle tiempo al niño a seguir el paso indicado.
  10. Repita las instrucciones. Escríbalas. Dígalas en voz alta. Repítalas. Entonces, haga que el niño le repita a usted las instrucciones, manteniendo en todo momento el contacto visual.
  11. Mantenga al niño concentrado en la tarea y reoriente su atención cada vez que sea necesario, lo cual implica supervisar al niño.
  12. Haga listas con las reglas a seguir y colóquelas donde sean visibles. El niño debe entender con toda claridad qué es lo que se espera.
  13. Establezca límites y restricciones. Tiene que haber un sistema definido de las conductas aceptables e inaceptables, junto con las recompensas y las consecuencias (incentivos, refuerzos).
  14. Asuma el mando. Aplique las consecuencias (positivas o negativas) en forma inmediata. Evite los sermones tipo abogado sobre lo que es justo o no.
  15. Su meta es ayudar a moldear la conducta. Usted no puede ser responsable de cambiar la conducta.
  16. Disciplinar significa enseñar, NO castigar. Ellos necesitan de su apoyo.
  17. ¡Nunca culpe al niño, critique la conducta! A menudo hacen cosas debido a su impulsividad, descuido o atropello. Ellos necesitan de su apoyo.
  18. En la medida de lo posible, regañe al niño en privado.
  19. Dele al niño la posibilidad de escoger entre comportarse en la forma correcta o, de continuar comportándose en forma indebida, enfrentar las consecuencias preestablecidas: no un castigo, sino consecuencias que se relacionen en forma lógica con la conducta y que se le hayan explicado con claridad al niño por adelantado. Ejemplo: Si tira o rompe un juguete se le quitará de inmediato (colocándolo en el estante): “Obviamente, tú has decidido no jugar hoy con este juguete, de lo contrario, no lo habrías maltratado, por lo que eres tú quien decide guardarlo”.

Adaptado de Harold Meyer y Susan Lasky

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4 Comentarios

  1. Muchas bendiciones 😊 es de mucha ayuda para mi porque soy maestra de escuelita dominical 😊😊 muchas bendiciones es lindo tener estas paginas disponibles gracias

  2. Sus artiulos me están siendo de una gran ayuda sirvo en una iglesia cristiana y aunque me alimento espiritualmente en ella es de gran BENDICION y ayuda los artículos que publica en esta pagina Que Dios lo siga bendiciendo y guiando! 🙂

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