Maestros de Niños – Ayudas Para Entrar en el Mundo del Niño 6

 

Continuemos.

Con un niño pequeño, el maestro puede decir algo así: “Hoy vamos a probar una cosa diferente. Vamos a turnarnos contando historias acerca de cosas tristes. Yo voy a comenzar y te cuento una historia de un perrito que lo llevaron a vivir a otra casa…”. Cuando le toca el turno al niño, el maestro debe escuchar con atención para enterarse de algunas áreas de miedo o preocupación que el niño expresa en su cuento.

Con un niño más grande, el maestro puede decir: “Quiero contarte una historia de un niño como tú que yo conozco. Vivió algo parecido a lo que tú estás viviendo…”. Cuando termina de relatar la historia, le explica que conoce bien al niño, porque era él, y preguntar si quiere hacerle preguntas sobre lo que le pasó.

También puede contar la historia de otra persona conocida, con el mismo efecto. Le da al niño la oportunidad de reconocer que otras personas enfrentan cosas parecidas a las que él está viviendo, y esa identificación le permite aclarar puntos importantes de confusión que pueda tener.

 

3. Los Dibujos.

Por lo general, un niño se expresa en forma natural por medio del dibujo, y el niño escolar está acostumbrado a usar diferentes medios artísticos. La expresión artística es es­pecialmente útil en el diálogo con los niños, porque no requiere ninguna capacidad verbal.

La mayoría de los niños se sienten limitados por su vocabulario y les cuesta comunicar verbalmente los elementos abstractos de su vida que tienen que ver con las emociones y los sentimientos. La técnica del dibujo, en combinación con el diálogo, proveerá al maestro la oportunidad de observar cómo el niño percibe los incidentes involucrados en la crisis, cómo interpreta esos incidentes y cómo está respondiendo interiormente a los mismos. El diálogo que surge a través del dibujo puede ayudar al maestro a cambiar las percepciones del niño y ofrecerle consuelo y guía para su situación.

Materiales necesarios: Lápices negros, goma de borrar, crayones, lápices de color, fi­bras, bloc de dibujo o papel blanco.

 

A. Dibujo Libre.

Este encuentro se puede iniciar con el maestro diciendo: «Vamos a dibujar cualquier cosa que nos guste». Sirve para establecer un ambiente cómodo con el niño, porque el hecho de que el maestro haga un dibujo junto con él, ayuda a establecer confianza entre los dos. Se comparan los dibujos terminados explicando las distintas partes.

El maestro NO debe sentir la necesidad de ser un gran dibujante. Al contrario, el niño se siente muy bien teniendo la oportunidad de sugerirle al maestro alguna ayuda para mejorar lo que está dibujando. La finalidad principal de un momento así es la confianza que se puede establecer entre los dos en poco tiempo.

 

B. Dibujo Guiado.

Cuando el maestro quiere lograr un diálogo con el niño sobre algún problema que está enfrentando, puede pedirle un dibujo de algo específico relacionado con eso. Como ser: ¿Por qué no me haces un dibujo del barrio nuevo donde van a ir a vivir? (para el niño que ha vivido una mudanza).

¿Por qué no haces un dibujo de todo lo que te ha pasado hoy en este lugar? (para el niño que está internado en el hospital).

¿Por qué no me haces un dibujo de cómo es tu casa sin la ayuda de tu mamá? (para el niño cuya madre ha estado con una enfermedad prolongada).

Dibújame cómo quedó el auto después del accidente, (para un niño que estuvo en un accidente de auto).

El maestro debe estar dibujando junto con el niño. Puede hacer su versión de la situación dibujada, o puede inventar otra cosa. Lo importante es que no esté mirando al niño mientras dibuja, porque lo pone nervioso.

 

C. Dibujar el Problema.

Cuando se ha logrado cierto nivel de confianza con un niño, se puede ir directamente al grano con el dibujo y pedir cosas así como: «Yo sé que las cosas han cambiado para ti desde que tu papá se fue de casa. ¿Por qué no me haces un dibujo para mostrarme cómo es tu vida ahora? Yo voy a hacer uno que muestra las cosas que yo pienso que están pasando».

Algu­nas cosas que el maestro puede dibujar serían: un niño atrapado en el medio entre dos padres, un niño preocupado pensando que él tiene la culpa de la separación, un niño que siente vergüenza por su familia o un niño preguntándose por qué Dios permitió que pasara esto. Luego cuando entren en diálogo sobre los dibujos, el maestro puede preguntar al niño si las cosas que él dibujó tienen algo que ver con lo que el niño está sintiendo.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Más Que Maestros”

Por Betty S. de Constance

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