Maestros de Niños – El Niño y sus Pares 3

 

Continuemos.

3. Organizar encuentros pastorales privados con los alumnos con problemas especiales.

Es importante que el alumno no perciba este encuentro como un llamado de atención ni nada por el estilo. El enfoque de la ayuda pastoral no es de disciplina, sino de encontrar formas de ayudar al niño a expresar sus emociones y resolver sus problemas. El maestro puede ayudar al niño a hablar sobre sus actitudes y sentimientos usando láminas que describan situaciones puntuales de niños.

 

A. Para ayudar a un niño con problemas de agresividad.

El maestro puede colocar las láminas sobre la mesa y decir algo así: Cada uno de nosotros tenemos diferentes maneras de relacionarnos con los demás. Algunos aprenden formas de relacio­narse que hacen que los demás los quieran y los busquen como amigos como en esta lámina. ¿Qué te parece que son algunas cosas que este niño hace para que otros quieran ser su amigo?

A veces nos relacionamos con otros solamente para sentirnos importantes o para que nos tomen en cuenta. En estas láminas hay niños que están usando diferentes elementos para convencer a otros que deben ser tomados en cuenta. ¿Quién está usando su aspecto físico para eso? ¿Quién está poniendo en ridículo a otro para que los demás lo tomen en cuenta? ¿Quién está insultando a otro para que los demás lo vean como mejor? ¿Quién está atemorizando a otro para sentirse importante? ¿Quién usa las cosas que tiene para darse valor? Si tus compañeros de clase de la escuela dominical te identificaran con algu­na de estas láminas, ¿cuál te parece que elegirían?, ¿tendrían razón o no?

El maestro coloca las caras de emociones sobre la mesa. Decir: A veces nos ayuda enten­der qué está pasando dentro de nosotros cuando mostramos ciertas actitudes frente a los demás. ¿Puedes seleccionar algunas caritas que muestren lo que tú sientes en nuestra clase? ¿Hay algo que yo puedo hacer para que te sientas mejor en la clase?

De acuerdo con lo que el niño comparta dentro de este contexto, el maestro puede pla­near con él algunos pasos concretos para mejorar la situación.

 

B. Para ayudar a un niño muy tímido.

El maestro puede colocar las láminas sobre la mesa y decir: Aquí hay unas láminas que muestran situaciones que a veces pasan entre los niños. Algunas muestran a niños que parecen ser muy seguros de sí mismos. ¿Cuáles son? Otras muestran a niños que están pasando un mal momento por alguna razón. ¿Cuáles son? ¿Cuál de ellos te parece que está sufriendo más? ¿Me puedes decir por qué? ¿Tú te puedes identificar con alguno de ellos? ¿Puedes mostrarme con las caritas las cosas que te parece que ese niño está sintiendo? ¿Te sientes así en nuestra clase? Yo te voy a señalar las caritas que muestran lo que a mí me gustaría que sientas en nuestra clase. ¿Qué puedo hacer yo para que tú estés mejor en la clase?

De acuerdo con lo que el niño comparta, el maestro puede planear con él algunos pasos concretos para mejorar la situación.

 

C. Para enfocar el problema de la competencia.

El maestro puede usar una lámina apropiada e iniciar un diálogo así: ¿Tú puedes explicarme lo que está pasando en esta lámina? ¿Por qué están tan enojados los muchachos? ¿Qué te parece que están gritando? ¿Cómo se sentirá el que perdió la pelota? Muéstrame con las caritas lo que debe estar sintiendo. ¿Hay algu­na otra manera de reaccionar frente a esta situación que no le haría sentir todo eso?

¿Pue­des inventar un diálogo diferente para los compañeros? A veces en nuestra clase observo que te hace mal perder en un juego o en una competencia, y creo que algunas de las cosas que dices les duelen a tus compañeros. ¿Hay algo que yo puedo hacer para ayudarte en esos momentos?

De acuerdo con lo que el niño comparta, el maestro puede planear con él algunos pasos concretos para mejorar la situación.

El maestro se dará cuenta de que las láminas y las caritas le pueden servir de muchas maneras diferentes. Todas las situaciones con los niños son diferentes, pero las ideas men­cionadas aquí dan algunas pautas para un acercamiento personal que enfoque problemas en las relaciones interpersonales entre los niños.

 

D. Orar con el alumno.

El maestro puede pedir la orientación del alumno para anotar en su libreta de oración peticiones específicas que tienen que ver con la situación que han habla­do juntos. Luego, los dos pueden orar pidiendo la ayuda del Señor para lograr cambios. Pueden agradecerle al Señor que en su amistad con nosotros nos da el ejemplo de cómo debe ser un amigo. Puede pedir que el Señor le dé al alumno y al maestro paciencia, tranqui­lidad, valentía y respeto para crear buenas relaciones con otros.

Extracto del libro “Más Que Maestros”

Por Betty S. de Constance

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