Clásicos Cristianos – En Cristo las Diferencias Étnicas Fueron Abolidas.

 

Según la Biblia, existe otra distinción entre griegos y judíos. Los judíos son un pueblo muy religioso, mientras que los griegos son un pueblo que se identifica con la filosofía y la sabiduría.

Históricamente, si uno habla de religión, se piensa en los judíos, y si uno habla de filosofía, se piensa en los griegos. Todas las ramas de la ciencia y la filosofía, tienen su origen en los griegos. Todos los términos científicos que usamos actualmente, tienen sus raíces en el idioma griego. Por tanto, el pueblo griego simboliza la sabiduría. Si uno desea hablar de la ciencia y de la filosofía, tiene que remitirse a los griegos. Pero si uno desea hablar acerca de la religión, tiene que remitirse a los judíos. Estas son distinciones de los grupos étnicos.

Las personas que viven en diferentes regiones de la tierra, con frecuencia poseen sus propias características étnicas. Por ejemplo, las personas que viven en las regiones tropicales gustan de bailar y cantar todo el día; mientras que a los norteños, en especial los del norte de Europa, no les gusta ni saltar. En lugar de ello, se muestran reservados y son más conservadores. Pero los sureños pueden ser cristianos tanto como los norteños. Los judíos pueden ser cristianos y los griegos también pueden ser cristianos. Los sabios pueden ser cristianos y los religiosos también pueden ser cristianos.

Según la carne judío y griego son totalmente distintos. Uno es regido por su intelecto, por su mente; mientras que el otro es regido por sus impulsos, por sus sentimientos. Pero en Cristo, no hay distinción entre griegos y judíos. No solamente las diferencias nacionales desaparecen, sino incluso las diferencias étnicas también desaparecen. Una persona que es reservada por naturaleza puede ser tan cristiana como una persona que es efusiva. Aquellos que son regidos por su mente pueden ser cristianos; y aquellos cuya conducta es regida por sus emociones también pueden ser cristianos. Todo tipo de gente puede ser cristiana.

Puesto que todo tipo de persona puede ser cristiana, uno debe aprender a renunciar a sus propias características étnicas al entrar en la iglesia, porque tales cosas no existen en la vida de iglesia. Hoy en día, surgen muchos problemas en la vida de iglesia debido a que mucha gente trae consigo sus características étnicas, su propio “sabor” étnico; es decir, ellos procuran introducir sus propias características distintivas. Cuando se reúnen personas locuaces y efusivas, su grupo se convierte en un grupo muy locuaz y efusivo.

No condenen a una persona por el simple hecho que ella posee un temperamento distinto al suyo. Ustedes tienen que darse cuenta de que probablemente, los demás tampoco tienen en muy alta estima vuestra manera de ser. Quizás usted piense que siempre habla afablemente con los demás y tal vez se pregunte por qué lo tratan con tanta indiferencia. Pero tal vez los demás piensen que usted habla demasiado y que su manera de ser es intolerable.

Independientemente de que usted sea una persona rápida o sosegada, fría o afectuosa, intelectual o sentimental, en cuanto usted se convierte en un hermano y se integra a la vida de iglesia, tiene que renunciar a su propia manera de ser. Tales cosas no son propias de la vida de iglesia. Una vez que se introduzcan tales elementos en la iglesia, ellos se convertirán en normas por las cuales juzgamos y discriminamos a los hermanos, haciendo así que se produzcan divisiones entre nosotros.

Un nuevo creyente tiene que aprender desde un principio a rechazar todo cuanto procede del viejo hombre. Uno no debiera decir: “Pues así soy yo”. Son muchos los hermanos que hablan así sin la menor vergüenza. Tenemos que decirles que no queremos su vieja persona, que ellos no deben traerla a la iglesia. Su vieja persona no existe en Cristo; por tanto, no debiéramos hacer distinciones basadas en ella.

Ningún hermano o hermana debiera expresar su idiosincrasia una vez que se ha integrado a la vida de iglesia. En cuanto uno es salvo, tiene que renunciar a todas esas cosas. Si usted viene a la iglesia y, al relacionarse con los hermanos y hermanas, únicamente aprueba a aquellos que concuerdan con usted y que se ciñen a su estándar, y al mismo tiempo que desaprueba a los que no están de acuerdo con usted o a quienes no se ciñen a su estándar, entonces, usted traerá confusión y división a toda la iglesia. A lo largo de los años, la iglesia ha sido perjudicada por las diferencias surgidas de las diversas maneras de ser de las personas.

Jamás debemos discriminar de acuerdo con nuestra propia idiosincrasia. Tenemos que rechazar todo cuanto procede del viejo hombre. Debemos seguir las mismas huellas que siguen los demás hijos de Dios.

Extracto del libro “Mensajes Para Edificar a los Creyentes Nuevos”

Por Watchman Nee

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