MUÉVETE EN LO NUEVO DE DIOS

Eneas estaba en la cama, Pedro llega y no le ora, ni lo unge con aceite, ni se puso de rodillas, ni hizo una vigilia, no reprendió al espíritu de enfermedad; solamente le dijo: «¡Eneas! Levántate, Jesucristo te sana»; y se levantó. Pedro llegó a la casa de una chica muerta, sacó a todas las personas que estaban, se quedó solo con la muerta, se puso de rodillas y oró. Antes no había orado pero allí sí; le dio la palabra, la tomó de la mano y levanta. ¿Por qué? Porque sí queremos alcanzar resultados nuevos hay que moverse en lo nuevo del Señor.

Cuando aprendés una fórmula, un principio de Dios que te dio resultado, y querés aplicar la misma fórmula en todas las cosas, te va a ir mal, porque tenés que abrirte a lo nuevo de Dios. Todo lo que aprendiste échalo en el tacho de basura, caminá en la novedad; lo de ayer fue bueno y te sirvió pero Dios te va a usar de una manera distinta, te dará palabras nuevas, tal vez ores de otra manera, o declares distinto. Dios te usará con poder si estás abierto a que Él lo haga como quiere.

Hasta que no mates lo viejo, te perseguirá. Lo viejo nos sale automáticamente. Hasta que no canceles lo aprendido, Dios no te dará lo nuevo. No renegamos del pasado, lo estamos cerrando para poder entrar en el maná nue­vo, para movernos con lo fresco de Dios.

El Moisés que te saco de Egipto no sirve para meterte en la tierra prometida. Dios le dijo a Josué: «Moisés se murió, ya está, se terminó, ahora viene otra etapa en tu vida».

Enterrá lo viejo aunque te guste. En vez de tirar la basura, nosotros la guardamos; hasta que no te deshagas de lo viejo, no vendrá lo nuevo. Si creés que Dios te va a dar algo nuevo, sacáte de encima lo viejo, cerrá lo viejo. Vienen cosas nuevas del Señor, milagros nuevos, operaciones nuevas, gloria nue­va, revelación nueva, maneras nuevas de predicar, todo será nuevo porque su mi­sericordia es nueva cada día.

Eneas estaba postrado pero Dios le preparó un hombre, una palabra para levan­tarlo. La gente de Dios no quedará postrada, alguien vendrá a levantarte con la palabra correcta; alguien te bendecirá, te traerá una idea de oro, te abrirá la puerta, te dará trabajo, orará por tu hijo para que se sane. Alguien vendrá de parte del Señor y es Pedro, una roca, ungido del Señor, cargado con la palabra de Dios para levantarte. Profetizo que lo que no hiciste en años lo harás en un minuto porque tu destino es que te levantes y camines en victoria.

Cuando te pongas en pie por la palabra de fe, lograrás el impacto que nadie había logrado. Eneas se levantó y toda la ciudad se convirtió; nunca había predicado, pero cuando lo hizo, parió un avivamiento. Lo que nunca hiciste lo vas hacer milagrosamente en el nombre del Señor, y lo que nadie logró, por la victoria de tu prueba será un testimonio glorioso para que las multitudes crean por lo que Dios hizo en tu vida.

«Y al instante se levantó»: todos los que vivían en Lida y Sarón lo vieron y se con­virtieron, dos ciudades completas por el testimonio de uno que hacía ocho años que no hacía nada, pero recibió una palabra de fe y se levantó. Profetizo que lo que te mantuvo postrado, que trató de matarte y lo que el infierno soltó sobre tu vida será destruido, vendrá la victoria del Señor y grandes multitu­des vendrán por el poder de la obra del Señor en vos. Los que no creían, creerán. ¡Levántate! Hace lo que nunca pudiste hacer y será un recuerdo en tu historia. ¡Lo que te ató será un recuerdo!

AL QUE DA, NO SE LE PUDRE, PERO AL QUE RETIENE SI. SÍ QUEREMOS ALCANZAR RESULTADOS NUEVOS HAY QUE MOVERSE EN LO NUEVO DEL SEÑOR.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre