Devocionales Cristianos – Actitud: Lo Que Preparó a David para Dios

 

La característica más sobresaliente de la vida de David fue su actitud de corazón hacia Dios y hacia la Palabra de Dios.

El versículo que probablemente se cita con mayor frecuencia acerca de David es 1º Samuel 13:14. Con frecuencia decimos: «David era un varón conforme al corazón de Dios».

Al decirlo, usualmente lo que queremos dar a entender es que David estaba constantemente buscando el corazón de Dios, o continuamente andando en pos de Dios. Pero eso no es lo que el versículo realmente dice.

Este versículo aparece en el contexto del rechazo de Dios hacia Saúl como rey de Israel. Saúl era el elegido del pueblo: el resultado de una votación  democrática. La gente clamó a Dios, a través de su profeta Samuel, para pedirle que les diera un rey como a las demás naciones (1 S. 8:19-20). Dios pidió a Samuel que advirtiera al pueblo de las terribles consecuencias de tal elección.

El problema no era que Dios tuviera objeciones a que Israel tuviera rey. ¡Ese siempre había sido su plan! Sin embargo, Dios ya había escogido al que había de ser rey y no era Saúl, sino David. Pero el momento en el calendario de Dios no había llegado aún. Ahora que el fracaso de Saúl era evidente, Dios dijo en 1º Samuel 13:14 que iba a poner a un varón como rey que fuese escogido por El, conforme a su corazón y no al corazón del pueblo.

David era el objeto de la búsqueda de Dios. Dios vio algo en él que nadie más podía ver. Escuche el testimonio que Dios mismo dio a Salomón acerca de su padre, David: «y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos» (1 R.9:4).

Dios habló estas palabras para darle a Salomón el reto de seguir a su padre. Una vez establecido en el reino, Salomón habría de dejar de seguir al Señor, y Dios utilizaría este mismo testimonio de la vida de David como una reprensión.

Lea detenidamente las palabras de 1º Reyes 11: 1-4. Salomón tuvo problemas serios en su vida, uno de los cuales fue su relación con mil mujeres. No es sorpresa que Dios usara el testimonio de David, su padre, para reprenderle.

¡Pero, un momento! ¿No es este el mismo David que cometió adulterio con Betsabé, que luego mintió al respecto y cometió un asesinato deliberado para ocultarlo? Y estas palabras en testimonio de David Dios las habló retrospectivamente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el pecado de David y el pecado de Salomón? ¿Acaso es la cantidad de mujeres? No. De hecho, la diferencia no existe en cuanto al pecado, porque en términos del pecado no hay diferencia.

El pecado es el gran denominador común entre los hombres. Nunca es asunto de la cantidad, ni del grado del pecado porque el pecado es parte de nuestra propia naturaleza. Todos somos igualmente culpables delante de Dios.

Todo pecado es igual de pecado, sea éste adulterio, asesinato, hipocresía, murmuraciones u otro pecado. No era la medida del pecado lo que estableció una diferencia entre David y su hijo.

Sólo existe una posibilidad para explicar la relación única que David tenía con Dios: su actitud de corazón hacia Dios y su Palabra. Esto no es una excusa para el pecado de David, ni significa que Dios lo pasara por alto. Sencillamente señala que, a pesar de su pecado, David no se desvió de su amor por Dios y por la Palabra de Dios.

David era un hombre muy parecido al apóstol Juan. En la última cena, Juan tuvo el privilegio de recostar su cabeza sobre el pecho de Jesús y escuchar el latido del corazón mismo de Dios. Juan también era un pecador que necesitaba la gracia de Dios. Sin embargo, Juan se destacó por ser el discípulo al que Jesús amaba (Jn.19:26; 20:2; 21:7, 20).

Juan fue el apóstol que escribió, el libro del Nuevo Testamento que trata sobre cómo conocer a Dios: 1 Juan. El también escribió el Apocalipsis, el libro que hace encajar a toda la Biblia.

David también tenía una relación de amor hacia Dios que no podía romperse, ni aun por su terrible pecado. David pecó, lo reconoció, encaró las consecuencias y continuó siguiendo a Dios. Salomón también pecó, pero permitió que sus muchas mujeres apartaran su corazón de Dios.

David escribió el libro del Antiguo Testamento que trata sobre cómo conocer a Dios: los Salmos. Su actitud de corazón hizo que David fuese diferente, y no hay lugar mejor en las Escrituras para ver esa actitud hacia la Palabra de Dios que en el Salmo 119.

Extracto del libro “Salmo 119. Una Odisea al Corazón de Dios”

Por Jeff Adams

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