Devocionales Cristianos – Adoración: Lo Que Preparó a David Para la Guerra 1

 

En 1º Samuel 16, aprendemos otro componente importante de la vida de David.

«El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga, pues, nuestro señora tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él toque con su mano, y tengas alivio. Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y traédmelo. Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él. Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo:

Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas. Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David su hijo. Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él le amó mucho, y le hizo su paje de armas. Y Saúl envió decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo, pues ha hallado gracia en mis ojos. Y cuando el espíritu malo departe de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él» (1 S.16:14-23).

Este pasaje nos da perspectiva en cuanto a la guerra espiritual, un tema sobre el cual la mayoría de los cristianos tienen escasos conocimientos. David estaba preparado para la guerra espiritual porque había establecido una relación de alabanza con Dios y con su Palabra.

Algunos creyentes ponen bastante énfasis en el estudio de la Biblia. Llenan sus mentes con hechos y detalles acerca de la Biblia y del andar cristiano. Sin embargo, se «queman» pronto porque olvidan preparar sus corazones y espíritus para la guerra espiritual.

Las guerras se ganan y se pierden en el corazón. Las palabras de Rahab indicaron a los espías de Israel cómo Dios había preparado el camino para la victoria de los israelitas: «Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra» (Jos.2:11).

Josué da testimonio de que lo mismo ocurrió cuando enfrentaron a sus enemigos en la tierra: «Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar; oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel» (Jos.5:1).

Los israelitas también aprendieron que podían ser derrotados con la misma facilidad cuando sus corazones no eran rectos delante de Dios. El pecado de Acán al tomar del anatema socavó su posición de victoria espiritual.

Cuando las tropas de Israel subieron contra la ciudad aparentemente insignificante de Hai, sufrieron una pronta derrota: «y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua» (Jos.7:5). Su conocimiento y pericia no habían cambiado. La única diferencia reposaba en el corazón.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Salmo 119. Una Odisea al Corazón de Dios”

Por Jeff Adams

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