Devocionales Cristianos – Apariencia: Lo Que Preparó a David Para el Liderazgo 2

 

Continuemos.

El Salmo 119 describe de forma tan explícita los detalles de una correcta actitud de corazón hacia la Palabra de Dios, que me resulta difícil concebir que su autor pudiera ser alguien aparte de David. Quienquiera que lo haya escrito obviamente era poseedor de una hermosura interior muy poderosa.

Si usted usa las palabras de este Salmo como las oraciones de su corazón en una forma fiel y consistente, usted también será transformado en una persona bendecida.

Hace muchos años servía como pastor de los adultos jóvenes en nuestra iglesia. Una joven que asistía a nuestra iglesia sufría los efectos de una enfermedad debilitante. La enfermedad afectaba su sistema muscular y hacía que su rostro se deformara. Caminaba con mucha dificultad. Y sin embargo, era una de esas personas especiales que amaba tanto a Dios y a su Palabra que ella podía transformar la atmósfera de una sala llena de personas con el poder de su personalidad. Ella siempre ha sido ejemplo para mí de lo que Dios puede hacer al hombre interior. Pocas personas prestaban atención a sus facciones exteriores porque su presencia interior era sumamente dominante.

Las características físicas de esta joven no eran l0 que la mayoría de las personas considerarían «hermoso»; en el caso de David, él era «de buen parecer». En ambos casos, la apariencia exterior no es lo que importa. El hombre exterior no es lo que importa. La hermosura interior de una persona puede sobrepasar cualesquiera características exteriores que posean. Por otro lado, aún la gente «hermosa» puede tornarse repulsiva si tienen una personalidad maligna que sobrepasa su apariencia exterior.

El versículo 12 nos ofrece otra característica de David, pues nos dice que era «rubio». Esta palabra, que nos dice que David era de tez rojiza (no necesariamente lo que hoy día se entiende por rubio), aparece tan sólo cinco veces en la Biblia.

Esaú era un varón «rubio» (Gn.25:25). Hay otro individuo «rubio» en la Biblia, que también nos pinta un cuadro profético del Señor Jesucristo. La sulamita dice de su amante, Salomón: «Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil» (Cantar de los Cantares 5:10).

Esto nos recuerda que David también es tipo de Cristo. Tal como David, el Señor Jesucristo no sobresalió por su apariencia externa. Isaías profetizó: «Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos» (Is.53:2-3).

Las personas que vieron a Cristo se sintieron atraídas a él, no porque tuviera apariencia de líder, sino por el poder de su persona. Esta hermosura interior es lo que preparó a David para ser líder de hombres. Esto es lo que Dios tenía en su corazón cuando buscó a un rey para la nación de Israel.

La hermosura interior de David fue producto de su devoción a la Palabra de Dios. Pasó largas noches meditando en ella mientras cuidaba los rebaños de su padre. Aun si alguien pudiera probar más allá de toda duda que David no escribió el Salmo 119, su contenido todavía sería representativo de la relación del corazón de David con la Palabra de Dios.

También podría ser representativo de su propio corazón, si usted desea ser una persona hermosa en su interior. El tener este tipo de corazón para con Dios y con su Palabra lo que convierte a un hombre o a una mujer en un líder espiritual.

Extracto del libro “Salmo 119. Una Odisea al Corazón de Dios”

Por Jeff Adams

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