atado-a-las-culpasDevocional Diario – Atado a las Culpas 2

 

Pasaje clave: Romanos 8:1.

 

La culpa tienen el poder de frenarnos y enfocarnos en lo peor de nosotros mismos. Te mostraré a continuación qué son las culpas falsas y mentirosas y cómo tratar con ellas, porque “ninguna condenación hay para los que estamos en Cristo Jesús”.

A estas culpas falsas y mentirosas podemos agruparlas en:

1. Culpas posteriores a la confesión de pecados. Las llamamos así porque nos sentimos culpables sin haber pecado, o después de haberle confesado los pecados a Dios.

¿Y qué hacemos generalmente? Confesamos obsesivamente el pecado una y otra vez hasta que logramos quedarnos tranquilos.

2. Culpas sin relación con el pecado, generadas por terceros o auto provocadas. Por ejemplo:

  • Sentir que Dios nunca olvidará tus errores del pasado.
  • Alguien muere o te abandona y sientes que no lo trataste como deberías haberlo hecho.
  • Sin razón ni motivos te sientes responsable por la muerte o desgracia de alguien.
  • Cuando aconsejas o corriges el error de alguien pero no lo acepta, y se va de la iglesia.
  • Cuando recuerdas cosas del pasado que hiciste mal o que no hiciste.
  • Cuando te culpas a ti mismo por las decisiones de tus hijos adultos, de tu pareja, de tus padres o de otras personas.
  • Cuando sientes que Dios (o la gente) te castigarán si faltas a una reunión de la iglesia o dices «no» a una invitación ministerial.
  • Sentirte mal por haber disciplinado (no maltratado) a tu hijo.
  • Cuando sientes que no tienes derecho a comprarte algo para ti, a darte un gusto, a autoregalarte.

En ambos casos, son ideas y sentimientos mentirosos que provienen de Satanás para dominarte y hacerte sentir mal.

Trata con éstas culpas mentirosas haciendo lo siguiente:

Créele a Dios. Toda mentira de Satanás es vencida con la verdad de Dios (Efesios 4:27, Juan 8:32). Si no pecaste, o ya lo confesaste, la culpa que sientes es una mentira.

Adora a Dios. Enfócate en el Señor y rechaza las mentiras del diablo usando la Palabra de Dios en su contra.

Disfruta de tu vida y de todas las bendiciones de Dios. La culpa mentirosa te quita la capacidad de disfrutar, te amarga y te roba la felicidad. Pero Dios te bendice para que disfrutes y goces de todo lo que Él te da (1º Timoteo 6:17). Date permiso para disfrutar y ser feliz.

Busca consejo. Siempre es bueno hablar con alguien preparado.

Por Edgardo Tosoni

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