bajar-el-cuchillo-y-cortarDevocionales Cristianos – Bajar el Cuchillo… y Cortar!!

 

Pasaje clave: Éxodo 4:24-26. “Ya en el camino sucedió que, en una posada, el Señor le salió al encuentro y quiso matarlo. Pero Séfora tomó un pedernal afilado y le cortó el prepucio a su hijo; luego lo arrojó a sus pies y dijo: «A decir verdad, tú eres para mí un esposo de sangre.» Entonces el Señor dejó ir a Moisés. Pero ella dijo «esposo de sangre» por causa de la circuncisión”.

Siendo un soldado aprendí algunas cosas que nunca creí que tendrían mayor utilidad más allá que la vida militar. Una de ellas era cuando nos formábamos en fila, venía una orden que era: Alíneaaaaarrrrsé!!! Cuando oíamos la voz del Cabo 1º Gómez, sabíamos que debíamos mirar el hombre del soldado que teníamos a nuestra derecha y formar una línea imaginaría con los hombros de él y el que estaba a su derecha y con el otro y con el otro hasta llegar al adalid. Si eras el adalid sabías que no tenías que voltear tu vista, sólo tomar distancia con la fila de adelante en el largo de un brazo y que todos se alinearían con vos.

Ayer dijimos que cuando entramos en contacto con la Santidad en el temor de Dios somos restituidos al propósito y a la misión olvidada de la vida. Moisés en ese camino de retorno descubre que “aunque Dios pasa por alto los tiempos de nuestra ignorancia ahora manda… “ que nuestra vida se aliñe con su Santidad.

Al hombre que perdonó en la zarza ahora Dios sale a matarlo ¿Por qué? Porque el temor te libra hacía atrás, pero te equipa hacia delante. Evidentemente Moisés creía que podía ser el libertador de Israel, sin meter a su hijo en el pacto, una obligación de todo descendiente de Abraham. La esposa, Séfora, pronto se da cuenta que debe ponerse todo en orden para no morir.

Esto mismo le ocurrió al profeta Isaías que ayer hablábamos cuando tiene una revelación de la Santidad de Dios, tiene una profunda necesidad de confesar y corregir para continuar en carrera.

Hay una zona de inmunidad por así llamarla donde alejados del propósito, pero con temor de Dios, Él nos permite vivir aún con situaciones por resolver. No que Dios justifique nuestros cabos sueltos, sino que los tolera a la espera del día de la zarza. Cuando ese día se presenta, Dios exige alinearse. En el caso de Moisés el tema era apremiante puesto que iba a ser el Adalid de Israel, todos se alinearían con él y si el no daba la posición exacta, los demás no tendrían referencia. Por eso Dios no se va con vueltas… lo sale a matar. Es como si Dios le dijera, no te voy a permitir que hagas lo que se te ocurra en el ministerio. Quizás esto nos arroje luz sobre situaciones donde pareciera que Dios se levanta contra aquello que Él ha escogido… lo está buscando matar… pero si se arrepiente hay salvación.

Cuando pienso esto recuerdo ese tiempo de mi vida donde me quedé electrocutado, cuando me reventó el rayo a un metro de mi cabeza y me doy cuenta que Dios me estaba buscando para matarme… pero me arrepentí y circuncidé lo que había que circuncidar para alinearme a su voluntad. El temor exige cuando respondes al llamado que seas consistente con el Dios que decís servir. ¡Cuidado con los prepucios sanos, Dios va exigir que haya sangre! No sólo importa qué, sino cómo lo estás haciendo.

«Señor, hoy me doy cuenta que en algunas cosas, aunque el ángel está con la espada desenvainada, él no puede cortar prepucios solo cabezas. Me toca a mí tomar el pedernal y hacer cirugía de aquello que me impida alinearme contigo».

Hoy nuevamente oro: “Señor, examina y reconoce mi corazón, pon a prueba cada uno de mis pensamientos. Así verás si voy por mal camino, y me guiarás por el camino eterno. Amén” (Salmo 139: 23-24).

Por Daniel Cattaneo

2 Comentarios

  1. saludos,exelente enseñanza lo de moises y efectivamente que el señor examine nuestros corazones,no dejen de enviar el devocional diario es una bendicion.

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