Pasaje Clave: Yo les había dicho a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo: «La tarea es grande y extensa, y nosotros estamos muy esparcidos en la muralla, distantes los unos de los otros. Por eso, al oír el toque de alarma, cerremos filas. ¡Nuestro Dios peleará por nosotros!» (Nehemías 4:19-20)

El antídoto contra el desaliento tiene tres ingredientes:

1. Alentarse en Dios.

2. Armarse  con la Palabra de Dios.

3. Usar el poder del acuerdo.

Ayer fui a visitar un nuevo amigo. Él me manifestó su fe personal y respetuosamente le escuché. Le compartí lo que había en mi corazón y al final me dijo: “Vivo mi fe solo”. Entonces le expresé lo que es una máxima en mi vida: “Yo tengo una fe personal que necesita una comunidad para nutrirse y coordinarse a favor de otros”.

Nehemías entiende que la soledad puede hacer vulnerable la vida del constructor, por ello les dice: “usemos el poder de la unidad para enfrentar lo que venga contra nosotros”.

Muchos de nosotros nos sentimos convocados para ser renovados y no decaer en nuestro trabajo transformador. El cuerno, el toque de alarma, suena y nos juntamos para fortalecernos unos a otros. Algunos no ven la necesidad de esto, pero  llevan a sus autos al servicio de mantenimiento. Creo que todos necesitamos un service periódico.

He aprendido a apreciar el valor de mi hermano y de la reunión con ellos, la iglesia. Tanto es así que suelo desearle a la gente: Que tengas iglesia. No importa que sea grande o chica (Él dijo que estaría donde dos o tres estemos reunidos). No importa que tenga edificio (Dios está en todo lugar). Lo que sí importa es que haya: Intencionalidad (siento la convocatoria y asisto), Ministración (un service completo para mi cuerpo, alma y espíritu), Misión (una evaluación y desafío para cumplir la misión de construcción).

Hoy quiero animarte que no hagas tu tarea solo, sino que puedas apoyarte en una comunidad de fe para que el desaliento no te venza.

Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! (Eclesiastés 4:9-12 NVI)

Oración: Señor, guíame a unirme a una comunidad de fe que me convoque, que me ministre y que me comisione en la tarea de reconstrucción de mi ciudad. Gracias por mi compañero de labor, gracias por la iglesia, Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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