Devocionales Cristianos – Cómo Edificar una Familia Bendecida

 

«…y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos» (Éxodo 20:6).

Sin lugar a duda, existe una manera segura de edificar una familia bendecida y esta es amando a Dios y guardando sus mandamientos.

Tal vez provenimos de una familia donde abundó el peca­do, la desgracia y las maldiciones pero cuando nos entregamos a Dios arrepentidos, reconociendo nuestras faltas y pedimos per­dón e invitamos a Jesús para que sea el Señor de nuestras vidas, Él cambia todo nuestro pasado y lo transforma en un presente y un futuro de gran bendición. No dejamos de tener una herencia natural que proviene de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, pero también tenemos una herencia espiritual y la buena noticia es que esta nueva herencia, este nuevo linaje puede tomar el lugar de aquella.

Un buen ejemplo de esto fue Saulo de Tarso, un erudito ins­truido a los pies del gran maestro Gamaliel. Formaba parte del Sa­nedrín que era la corte suprema de los judíos, y era muy religioso ya que aventajaba a todos en el celo por su religión. Sin embargo, estaba bajo la maldición del pecado generacional y el propio, sin 40 días de ayuno, oración y renovación personal 2012, Dios, sin salvación y sin esperanza. Hasta que llegó Jesús y su vida fue transformada por completo.

Pablo, ahora apóstol, nos dice: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17).

Con Jesucristo ya no somos lo que éramos antes. Dentro de nosotros corre la sangre de Jesús, quien nos compró por medio de su sacrificio. Dios tiene un plan, un propósito y un destino para cada uno de nosotros y de nuestras familias. Dentro de nosotros hay semillas de grandeza. Somos semillas de Dios todopoderoso y cuando estamos plantados junto a las corrientes de sus aguas bendecidas, esas raíces nos trasforman en árboles de vida que pro­ducen frutos de bendición.

Puede haber cosas que necesitamos vencer en nuestra he­rencia natural, pero nuestra herencia espiritual es más poderosa. Porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Es de esto que hablaba el profeta Jeremías cuando dijo: «Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya esperanza es el Señor. Porque será como árbol plantado junto a las aguas que junto a la corriente echa­rá sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto» (Jeremías 17:5-6).

Te invitamos a que juntos podamos tomar la decisión de se­guir a Jesús, no solo por nuestro presente y nuestro futuro sino por los de las próximas generaciones. Vale la pena mantenernos en un estado de total consagración, fidelidad, santidad y servicio de excelencia a nuestro Dios. A veces puede parecer que nada su­cede, que la situación nunca cambia pero si mantenemos nuestra confesión de fe y servicio, veremos milagros en nuestras familias.

 

Motivos de Oración.

  • Gracias Señor por venir a nuestras vidas, darles sen­tido y llenarlas con tu amor. Gracias por las familias que nos has dado.
  • Señor, que las próximas generaciones sean benditas por las decisiones que tomamos hoy.
  • Señor, hoy nos comprometemos a esforzarnos para amarte y cumplir tus mandamientos.

 

Acción Práctica.

Bendice a tu familia y haz aquellas cosas que usualmente te piden y no puedes satisfacer.

Extracto del libro “40 Días de Ayuno y Oración 2012”

Por Inés y Eduardo Regondi

Córdoba

Lee Fidelidad en la Familia

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