Pasaje Clave: Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. (Nehemías 2:17-18)

Todo líder debe mostrar en donde esta y adonde quiere llevar a su gente, para que ellos puedan adherir al proyecto. Nehemías le dice a su gente: estamos en medio de escombros vengan esforcemos nuestras manos para reconstruir el muro. Ellos entendieron que Nehemías los quería llevar de aquí (un presente de frustración) a allá (un futuro de superación) y al hacerlo decidieron ser parte del proyecto.

Necesitamos empezar a ayudar a nuestra familia, a nuestras casas, a nuestro barrio, a pensar que es posible un mañana distinto. Ansío escuchar que las cifras de divorcio empiezan a bajar, que los niños no son abusados ni física ni psicológicamente, que el aborto deja de ser una posibilidad y que los narcotraficantes vuelven a ser solo personajes de películas de Hollywood.

¿Soy un iluso? No, creo en el poder de Dios y en la acción conjunta de un pueblo que decide vivir diferente.

Si Dios te ha dado una visión para tu barrio, compartirla sería sembrar la esperanza. ¿Por qué  los violentos se van a quedar con nuestras calles y el narco se va a quedar con nuestros hijos? ¿Por qué hacer lo malo va a seguir siendo  buen negocio? ¿Por qué le vamos a decir “empresario exitoso” a un hombre que vende alcohol a los menores?

Te animo a soñar con un mañana distinto. Quiero invitarte a ser parte de un país donde la corrupción será un mal recuerdo, donde los ancianos serán honrados y la salud y la educación serán prioridad. Esto no es un canto de sirenas de un político, sino que es lo que Dios quiere y lo que puede lograr un pueblo que se vuelve a Él.

Siempre habrá pesimistas que pensarán que todo va a ir de mal en peor, yo creo que con Jesucristo todo es posible y trabajo junto con miles de personas que creemos que lo mejor de nuestras vidas está por delante.

Oración: Padre, Jesús nos enseñó a orar “líbranos del mal”. Líbranos del mal que nos hace pensar que no se puede, líbranos de dejar de soñar con una vida transformada, líbranos de dejar de trabajar por una ciudad sana y bendecida. Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo, amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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