Pasaje Clave: Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. (Nehemías 2:18)

La mayoría de nosotros fuimos programados en nuestros subconscientes para pensar que la violencia, la droga, el abuso y la injusticia son irreversibles y que la situación familiar, social que vivimos no tiene mejoras.

Por eso, hemos aceptado como normal que una niña sea violada, que se aborte un bebé, que haya narcotraficantes en medio nuestro. Para convencernos que esto no es así, necesitamos oír de circunstancias en las que el poder de Dios intervino revirtiendo el mal y sacando a las personas de la más profunda prisión.

Nehemías entendió que para que las murallas fueran edificadas debía desprogramar 90 años de frustración y de acostumbramiento de verlas allí derrumbadas. Por eso les contó lo que Dios estaba haciendo con él.

Debemos compartir lo maravilloso que Dios está haciendo, para que la gente crea que es posible revertir la ruina de nuestras familias y ciudades.

En estas semanas hemos abierto búnkers de bendición en la casa de la gente que quiere un cambio. Una de las casas que se abrieron, hasta hace unas semanas atrás vendía droga, era un kiosko de droga, pero Cristo llegó a la vida de esta gente y entonces ellos pidieron perdón por sus pecados y ahora la puerta de su casa se abre para orar para que muchos se alejen de la adicción.

Uno de nuestros líderes, tomó dinero y pagó  para sacar a un muchachito de los búnkers y ahora él pudo dejar la droga y está reanudando su vida y reconstruyendo un mañana de bendición.

Muchos de nosotros hemos cometido errores que hoy nos avergüenzan, pero creemos firmemente que si Dios puede cambiarnos a nosotros, puede cambiar a cualquiera, sanar a cualquiera o realizar cualquier milagro a favor de los que le oran.

Oración: Señor, te agradecemos porque aunque el mal tiene mucha prensa nosotros damos testimonio de que tu aún estas transformando vidas, sanando familias, interesados en nuestra ciudad. Hoy nos esforzaremos para ser gente que no calle las cosas maravillosas que estás haciendo aquí y ahora en estos 52 Días de oración y ayuno. Amén

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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