Pasaje Clave: “Y la trajo al hombre” – Dice el Génesis, acerca del momento en que Dios le presenta al hombre a Eva.

Toda familia debe comenzar en Dios. Entiendo que hay situaciones complejas en este aspecto. Hay gente que ha tenido varias parejas, entiendo que tal vez alguno ha formado familia con alguien que se resiste a entregarse a Dios y otros que han conocido a Dios después de embarcarse en una familia. Pero hoy vamos a trazar una línea y vamos a organizar hacia delante nuestra casa.

Es fundamental, que si tienes que fundar una casa o ya lo has hecho, tengas en cuenta que estás uniendo no solo vidas, sino destinos y que el fundamento, como cuando hablamos del altar, debe ser Dios.

Fue el mismo Jesús el que dijo: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca (Mateo 7:24)

Sea que vayas a fundar tu hogar o que ya esté en curso, ese debe ser el origen: Dios. Hay una dimensión divina que tienes que contemplar en tu casa. Recuerda que el primer ataque que el diablo realiza va al corazón del hogar. Si usted ignora la dimensión espiritual que tiene su hogar probablemente le pasarán cosas y no entenderá porqué.

Esta procedencia determina que:

A. Mi casa tiene un destino profético y Dios trabaja a favor de ella. Así como los individuos tienen un propósito, tu hogar tiene el suyo. Dios está interesado en trabajar a favor del destino profético de mi casa.

B. Nuestro cónyuge es una bendición. Si Dios la/lo trajo es lo mejor para mi vida. No nos une el espanto, sino la esperanza. Hay gente que está junta porque les da mucho miedo estar solos. Sin embargo, cuando Dios te trae a alguien es una bendición!!! Porque Dios la formó de tus entrañas, por eso nunca te sentirás extraño, porque salió de vos.

C. Nuestros hijos son gente de destino. No son el fruto del amor solamente, son parte del proyecto que comienza con nuestro hogar y que busca expandirse. Nos son dados no para realización propia sino para direccionarlos e impulsarlos hacia un destino de victoria.

D. Hay una estrategia para infiltrar el infierno en nuestras casas. El infierno trae ruinas, trae desolación, hace estragos en la casa. Si tu casa es un proyecto divino, tendrás que entender que es objetivo a destruir. Las cosas que pasan en tu hogar tienen una dimensión espiritual y no puedes tratarlo solamente como algo personal, psicológico, económico o cultural.

Oración: Señor, examina mi casa. No permitas que yo me olvide de ti. Enséñame como conducir mi casa a tu voluntad. Hoy declaro el  valor profético que mi hogar tiene y decido como Josué: Yo y mi casa serviremos a Dios. Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre