Todos estamos interrelacionados y somos interdependientes en una familia. La familia se forma a partir de la unión de un hombre y una mujer y su descendencia. Aquellos que  la componemos asumimos un vínculo de parentesco basado en cuatro compromisos.

A. Pertenencia.

En cuanto al matrimonio (no me pertenezco a mí mismo),

En cuanto a todos (esta es mi casa y debo estar en ella) fidelidad a la casa.

B. Igualdad (fuimos creados en igualdad).

“Esta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”.

En un principio el hombre considero a la mujer como igual a sí. Es el pecado el que le hace ver la funcionalidad por encima de la igualdad. Notemos que Adán en su estado de comunión con Dios dijo: se llamará varona. Una igual a mí pero diferente. Luego de la declaración del hombre de independencia de Dios, dice: se llamará Eva, madre de todos los seres vivientes.

C. Funcionalidad.

Dentro de la familia cada uno de nosotros tenemos asignado por parte de Dios funciones, derechos y responsabilidades. Aunque con mis hijos somos iguales, yo soy padre y por lo tanto somos los padres los que tomamos las decisiones.

Aunque con mi esposa somos iguales, soy el sacerdote del hogar y debo hacerme responsable por la familia. (Esto no tiene que ver con funciones domésticas: Yo cocino muy bien y mi esposa es muy buena en la administración del dinero. Pero el hombre es el sacerdote del hogar y el que responde ante Cristo por la familia.)

D. Respeto.

Se respeta al otro.

Se respeta el protocolo de la casa.

Oración: Señor, hoy venimos a aceptar tu sabiduría para diseñar los roles que cada uno tiene dentro del hogar y aceptar la parte que a cada uno nos corresponde, te damos gracias por crearnos iguales y a la vez diferentes. Ayúdame a respetar la igualdad y a honrar cada diferencia. En el nombre de Jesús. Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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