Pasaje Clave: Y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña (1º Reyes 18:33).

Siempre Dios exigirá para la  restauración del altar, que haya muerte. ¿Qué es lo que debe morir? Mi ego, mi personalidad, mis ideas. Si queremos ser agentes de transformación necesitamos tener un altar restaurado y sin dudas al relacionarnos con Dios, seremos confrontados con la necesidad de morir a nuestros personalismos.

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” (Ro.12:1)

Dios reclamó a Elías una entrega total, pedazo por pedazo. Esto significa que para el buey no hay retorno. Una vez que el buey está en pedazos no se puede volver a juntar. Si quiero recuperar mi relación con Dios debo ser  consiente que no tengo vuelta atrás.

¿Qué área de tu vida no está rendida?

A. ¿La vida sexual? Dios se mete hasta en nuestro dormitorio y exige que lo que hagamos lo hagamos de manera santa.

B. ¿El trato a mi familia? ¿Sigues siendo violento en tu trato como lo era tu padre? ¿Estás atando a tus hijos con palabras de maldición?

C. ¿El manejo de mi dinero? ¿Sigues usando tu dinero a tu criterio sin darle a tu esposa participación? ¿Qué lugar ocupa Dios?

D. ¿Qué “cositas” te permites como licencia? ¿Una porno? ¿Un traguito? ¿Un numerito a la quiniela? ¿Unas palabritas? ¿Una miradita? ¿Doble sentido en tu hablar?

Dios nos manda a tomar el toro por los cuernos y que los partamos en pedazos y lo pongamos a disposición de Dios. Lo primero que siempre Dios pide es la rendición.

Oración: Hoy Dios vengo a darte todo lo que soy. Toda mi vida sin reserva la traigo a ti, quiero morir a mis gustos y a mis prerrogativas y darte todo lo que soy para que mi relación contigo bendiga a todos los que me rodean. Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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