Pasaje Clave: Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela (Salmos 34:14).

En nuestra labor de reconstruir las ruinas de nuestra sociedad, declaramos que era necesario construir el altar y las casas. El mismo enemigo que las derribó, sigue queriendo que sigan en escombros, por eso debemos guarnecerlas de futuros ataques…

¿Cómo hacerlo? Levantando muros que son los que resisten los embates para que lo construido no se derrumbe. Uno de los elementos que se convierte en defensa nuestra son los valores.

Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. Los valores valen por sí mismos. Son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos. Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes.

¿Cuáles son estos valores? Enumero algunos:

  • Vida.
  • Verdad.
  • Justicia.
  • Paz.

Sin valores la existencia se vuelve barata y disminuye en su calidad. Lo que nos pasa como sociedad es precisamente la pérdida de valores.

Ej.1. El matar inocentes para salvar una noche de irresponsabilidad o un delito perpetrado contra una persona, hace que la vida valga muy poco. Deberíamos relacionar el aumento de violencia doméstica y en la calle con el fenomenal infanticidio que se comete y al cual muchos sectores quieren legalizar mediante el aborto.

Ej.2. El aumento del narcotráfico se puede vincular directamente con las cuestiones esenciales a nivel espiritual y social en la que nos encontramos envueltos. La ambigüedad en todos los sentidos, la parcialidad de la justicia y la postergación generacional que produce la pobreza estructural son fermento para el florecimiento del escape o de conductas autodestructivas.

Cuando tienes valores, tienes un límite que no permite que ciertas cosas vengan a tu vida. Es un muro. Si, por ejemplo, se estila emborracharse, deberé pensar si esto es pertinente con mis valores. Si, es usual, tener un entrevero con los compañeros de trabajo, deberé pensar si esto está de acuerdo o pone en riesgo a mi familia. Una vez más,  te salvan los valores.

¿Cómo establezco valores? Poniendo límites firmes a mi vida de acuerdo a los principios divinos. Si alguien viene a mí, por ejemplo, con una invitación a hacer algo incorrecto debo decir no. Aquí no importa si me gusta, si lo deseo, si lo necesito… El valor es un límite que debe ser respetado. Transgredirlo es abrir una brecha en el muro y permitir que haya un lugar para que lo malo se mueva a mi intimidad.

He visto con atención que como sociedad hemos permitido que, por ejemplo, los programas de televisión o la vida de diferentes personas de alta exposición, nos corran los límites y nos tracen otros. El resultado no es otro que vidas desdibujadas, familias quebradas y conductas impropias, todo revuelto con una melange espiritual variada.

Siempre recuerdo a “estrellas” de la música que hablaban de como experimentaban con drogas, hoy vemos los resultados en sus vidas y los efectos que produjo sobre una generación que los veneraba. Necesitamos construir límites divinos… Valores según Dios. Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. (Jeremías 6:16a)

Oración: Señor, déjame recordar, o descubrir cuales son los valores que debo conservar y mantener en mi vida. Ayúdame a compartir lo que tu piensas sobre la vida, la paz, la justicia y la verdad. No permitas que acomode mis límites por conveniencia y dame valor para mantenerlos ante cualquier ataque. Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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