Devocionales Cristianos – Dar Más Allá de las Fuerzas

 

Pasaje clave: 1 Reyes 17:16.

 

“Donde comen dos, comen tres», era su máxima. Ayudaba a quien podía, aunque su situación no era de las mejores, pues desde que su esposo había fallecido, las cosas habían sido muy difíciles para ella y su hijo. Perteneciente a los parias de la sociedad, sobreviviendo, en el más estricto sentido de la palabra, con lo que quedaría de algún ahorro dejado por su marido y lo que algún alma caritativa le alcanzaba.

Aquella tarde, cuando salió a recoger un poco de leña para cocinar, se encontró con un desconocido, un extranjero. Este la llamó y le dijo:

—Por favor, tráeme una vasija con un poco de agua para beber. Mientras ella iba por el agua, él volvió a llamarla y le pidió: —Tráeme también, por favor, un pedazo de pan. —Tan cierto como que vive el Señor tu Dios —respondió ella—, no me queda ni un pedazo de pan; sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro. Precisamente estaba recogiendo unos leños para llevármelos a casa y hacer una comida para mi hijo y para mí. ¡Será nuestra última comida antes de morirnos de hambre!

—No temas —le dijo Elías—. Vuelve a casa y haz lo que pensabas hacer. Pero antes prepárame un panecillo con lo que tienes, y tráemelo; luego haz algo para ti y para tu hijo. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: «No se agotará la harina de la tinaja ni se acabará el aceite del jarro, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la tierra.»

Ella fue e hizo lo que le había dicho Elías, de modo que cada día hubo comida para ella y su hijo, como también para Elías. Y tal como la palabra del Señor lo había anunciado por medio de Elías, no se agotó la harina de la tinaja ni se acabó el aceite del jarro» (1 Reyes 17:10-16).

Ella lo hizo así, y aquella tarde de angustia se transformó en la más alegre de su vida, pues descubrió que la harina y el aceite no se terminaron, sino que fueron multiplicados, nunca faltó el alimento en su casa y, tanto ella como su hijo y este desconocido salvaron la vida.

Nunca se tiene nada, siempre algo puede compartirse. Las provisiones no se multiplican acopiándolas, sino compartiéndolas. Compartamos con gozo pues Dios no dejará que nos falte cosa alguna. Demos como esta viuda, demos más allá de nuestras fuerzas.

 

Aplicación Práctica.

Piense en todas las cosas que el Señor le ha dado, y haga una siembra en alguna persona de su entorno sin importar si lo necesita desesperadamente o no, y sin pensar en cuánto a usted le gusta, sino más bien en la bendición que significa para la otra persona.

 

Motivos de Oración.

1. Señor, que siempre pueda ver lo que tengo para compartir, antes de ver lo que me gustaría tener.

2. Señor, que como Iglesia tengamos sensibilidad hacia el que está en necesidad y podamos dar nuestros recursos para ayudarles.

3. Señor, multiplica nuestros recursos y prospera nuestra nación.

Extracto del libro “40 Días de Ayuno, Oración y Renovación Personal”

Por Ornar Fritz

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