ELIMINA ESTAS ACTITUDES DE TU VIDA

1. La Crítica.

No existe la «crítica constructiva». Es tan ridículo como decir que una enfermedad es constructiva, no hay enfermedades constructivas; la crítica es negativa y nunca bendice.

¿Quiénes son las personas que critican?

Los envidiosos: te van a criticar porque te admiran, te envidian y por eso criti­can tu logro, tu paz, tu meta alcanzada, no soportan tu éxito y necesitan rebajarlo a basura.

Los vagos: son los que más critican porque como no hacen nada todo el día, tienen tiempo para mirar lo que hace el otro. Al predicador Moody, que trajo un avivamiento, lo criticaron muchísimo, pero él decía: «Prefiero mi manera de hacer­lo a tu manera de no hacerlo».

Los frustrados: su crítica es negativa porque encierra bronca de experiencias pasadas. El que te critica te está diciendo: «Yo soy mejor que vos». La crítica es negativa y Dios nunca bendice lo negativo.

Lo malo se corrige, no se critica; por eso la Biblia dice «corrige al sabio». Y para corregir, en vez de ver lo malo, tenés que plantearlo en positivo.  El que critica no trae solución, pero el que corrige trae la propuesta.

2. Las Excusas.

La excusa es todo lo que te sirve a vos, todas las explicaciones que te das para jus­tificar lo que hiciste. Por ejemplo: ¿Por qué no llegaste temprano? Contéstate, y la respuesta es una excusa. ¿Por qué no invitaste a una persona nueva? Contéstate, y la respuesta es otra excusa. Las excusas nos alivian, son explicaciones que nos da­mos como diciendo: «No tuve control» y acusamos a la lluvia, a los hijos, al tiempo, a que soy viejo, a que salí tarde, a que no puedo, a que soy gordo, a que soy flaco, a que soy bajo, a que soy alto; y las excusas no sirven. La «ley del uso» dice que todo lo que no uses te será quitado. Nada de Dios viene si no hay esfuerzo ni acción.

La diferencia entre fantasía y sueño es que el fantasioso tiene un mundo irreal que se llena de un montón de imágenes y no hace nada, pero el que tiene una visión programada, proyecta su sueño y va detrás de él y repite su sueño, no se llena con imágenes, sino que sabe a dónde quiere ir, empieza a dar lo mejor y empieza a verlo.

El representante negociador del sindicato estaba informando a todos los miembros de las ventajas obtenidas en la negociación con la empresa: «¡Camaradas!, hemos llegado a un nuevo acuerdo con la administración. ¡Ya no trabajaremos más cuatro días a la semana!…»

«¡Bravool», gritaron los presentes.

«¡Nuestras labores cesarán a las 4 p.m., no a las 5 p.m.»

«¡¡Bravooo!- volvieron a gritar todos.»

«¡Empezaremos a las 10 a.m., no a las 9 a.m!»

«¡¡¡Bravooo!»

«¡Trabajaremos solamente los miércoles!»

Se hizo un silencio absoluto… Entonces se oyó una voz desde el fondo: «¡¿Todos los miércoles?!»

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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