Pasaje Clave: Por todo esto, nosotros hacemos este pacto y lo ponemos por escrito, firmado por nuestros gobernantes, levitas y sacerdotes. (Nehemías 9:38)

Una sociedad reconstruida es una sociedad que tiene un pacto espiritual que involucra a todos desde los más sencillos habitantes hasta los más altos gobernantes, desde el comerciante al sacerdote, todos subscriben un pacto espiritual para que las ruinas no vengan nunca más a nuestra sociedad.

Sabremos que la reconstrucción está terminada cuando veamos a nuestra sociedad entendiendo que los proyectos divinos son su mayor conveniencia. Nehemías no sólo guio a la gente a la reconstrucción sino a pactar con Dios por una forma de vida diferente. Esta es nuestra última función en nuestros barrios, guiar a las personas a tener un pacto con Dios que asegure la reconstrucción. El pacto con Dios nos guarda de escribir con la mano y borrar con el codo.

¿Qué debería incluir ese pacto? Algunos tópicos deben ser:

El respeto por la vida del otro, esté donde esté en la escala social, en el estadio de su crecimiento, en la región donde viva.

El carácter sagrado de la niñez, asegurando su alimentación, educación y cuidado desde el vientre de la madre.

La honra a los ancianos, sabiendo que un pueblo que olvida su pasado escupe sobre su futuro.

El respeto a lo moral, siendo esto dictado por lo que Dios considera probo y no por las corrientes de la época.

Estos tópicos son en su mayoría altamente prácticos, pero son profundamente espirituales y sólo puede suscribirse con una profunda humildad y aceptación del derecho que Dios tiene sobre nuestra sociedad. El ante año pasado suscribimos un pacto espiritual en nuestros hogares y sería bueno hoy reafirmarlo y extenderlo a todos aquellos que han compartido nuestros búnkers de bendición.

Oración: Señor, nosotros como gente que te ama  y  al cerrar estos 52 días de oración y ayuno nos comprometemos a estar guardando nuestro acuerdo de tener un altar reparado, una casa centrada en tu altar y construida en tus principios y muros. Nos comprometemos a trabajar a favor de otros y ser un factor de bendición para aquellos que nos rodean. Resistimos toda clase de mal y nos empeñamos en hacer lo bueno, en el nombre de Jesús. Amén,.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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