Pasaje Clave: Por su parte, la gente de Judá decía: «Los cargadores desfallecen, pues son muchos los escombros; ¡no vamos a poder reconstruir esta muralla!» (Nehemías 4:10 NVI)

Los trabajadores han estado poniéndole su mejor esfuerzo a la tarea, pero los golpes del enemigo producen una grieta, una fisura en el equipo de Nehemías y entonces por primera vez aparece un virus que si no se lo trata, pondrá en riesgo la obra: “el desaliento”.

El desaliento es algo que ataca tu mente, tu entusiasmo y tus fuerzas. Muchas veces, como en este caso, se disfraza de lógica pero no es tal…

La gente que está con Nehemías dice:

A. Que la gente está cansada.

B. Que la labor es monumental.

C. Que no se podrá terminar la misión.

Hay aquí un análisis realista de la condición de la gente, de la obra y de la situación. Sin embargo, todas estas cosas son dichas en un contexto de ataque por parte de los enemigos y esto nos lleva a pensar que el desánimo ha magnificado la realidad para detener la acción positiva.

Sucede a menudo, que cuando estamos trabajando con alguien que quiere salir del mundo de las drogas, este recaiga;  que veamos a alguien que hemos ayudado en otro tiempo en la toma de decisiones correctas y  que las desprecie. Que oigamos la noticia que la droga está en todos lados y sientas que tus brazos pesan toneladas, que veas la magnitud del trabajo enorme y concluyas que es imposible…

Un consejo: no te desalientes. Nota la secuencia del desaliento: Sentir, pensar y declarar. Siento cansancio, pienso que es mucho y declaro que es imposible. Mañana veremos el antídoto para esto pero hoy vamos a revertir esta secuencia: Creyendo que no hemos movido los escombros y edificado para dejar la obra a la mitad.

Hoy me vuelvo contra el desaliento y lo quito de mi vida.

Oración: Señor, creo que no me has llamado a una obra sencilla, pero confío en que “En Dios haremos proezas y Él hollará a mis enemigos” Amén.

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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