Devocionales Cristianos – Falsos Profetas

 

Pasaje clave: Mateo 7:15-20.

 

1. Introducción.

Un profeta es una persona que habla en nombre del Señor, que habla las palabras que Dios le da para que hable. No habla por su propia cuenta, ni de su propia ocurrencia o imaginación, sino que habla palabras espirituales que entiende por revelación.

Sus palabras pueden ser para una persona, para una familia, para una iglesia, para una ciudad o para una nación. Pueden ser palabras para orientar, para corregir, de juicio para que las personas se arrepientan o palabras que anuncian lo que sucederá en el futuro. Pero siempre es una palabra que recibe por revelación de Dios para un propósito específico.

 

2. Cuidado con los Falsos Profetas.

A. Mt.7:15. Un falso profeta se parece a uno verdadero. El falso profeta habla de Dios, lo nombra a Dios. Dice: “Dios me reveló, Dios me habló, Dios me mostró”.

Usa la Biblia, usa palabras evangélicas, tiene apariencia de verdadero, pero no tiene revelación espiritual. Habla de Dios, pero Dios no le habló a él. Habla por su propia cuenta, habla por lo que escuchó, habla por lo que otros le dijeron, pero sin revelación de Dios.

Se parecen a los verdaderos profetas de Dios, pero por adentro son como lobos, con dobles intenciones. Sus intenciones pueden ser para enriquecerse a costa de las personas, pueden ser sexuales para abusar de hermanos o hermanas, pueden ser destructivas para manipular, controlar o humillar a las personas, pueden ser intenciones para causar divisiones y sembrar la duda y la confusión.

Se parecen a ovejas: te sonríen, te hablan lindo, se muestran interesados por tu vida, te visitan, quieren orarte, quieren darte palabra, pero son lobos en sus corazones.

Los de la Iglesia Universal del Reino son falsos profetas, algunos líderes del catolicismo son falsos profetas (los que abusan, los que manipulan, los que mienten y corrompen), pero ojo, también hay pastores evangélicos que son falsos profetas.

 

B. Mt.7:16-18. ¿Cómo los reconocemos? Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceremos”. Un árbol bueno no puede dar frutos malos y un árbol malo no puede dar frutos buenos.

Si mezclan la enseñanza bíblica con prácticas y objetos de idolatría (como lo hace la iglesia universal) son falsos profetas. Si adoran y honran a otros dioses, santos o vírgenes y mezclan las obras con la salvación por fe (como lo hace el catolicismo) son falsos profetas.

Si con sus palabras te confunden o te hacen dudar de tu fe en el Señor, son falsos profetas (como algunos evangélicos). Si te hablan para ganarse tu confianza y seducirte sexualmente, o sacarte plata (como algunos católicos y evangélicos) son falsos profetas.

Si sabes que abusan sexualmente, que maltratan físicamente y que humillan emocionalmente, son falsos profetas. Si buscan causar divisiones y que te pelees con tus propios hermanos, son falsos profetas.

Si te traen supuestas palabras de Dios para controlar tu vida, para manipularte o para maldecirte, son falsos profetas. Hablan por su propia cuenta sin tener revelación.

 

C. 7:19-20. Estos falsos profetas son desechados por Dios. Están por su propia cuenta y sufrirán las consecuencias de sus propios engaños. Aunque lamentablemente arrastran y engañan a muchos.

Escucha a los hermanos que te bendicen, que buscan tu bien, que buscan tu madurez y tu crecimiento. Que no buscan tu sexo ni tu plata, sino que buscan conducirte a la madurez en Cristo para que desarrolles todo tu potencial personal y espiritual.

¡No cometas el error de meterlos a todos en la misma bolsa! Hay pastores que bendicen, que sanan, que edifican, que temen a Dios y respetan y valoran a sus congregaciones. Y hay hombres y mujeres de Dios que han sido puestos a tu lado para levantar tu vida y fortalecer tus manos.

Por Edgardo Tosoni

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