Devocionales Cristianos – Habla, Que Tu Siervo Escucha

 

Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo: ¡Samuel! ¡Samuel!. “Habla, que tu siervo escucha”, respondió Samuel (1 Samuel 3:9-10).

 ¿Alguna vez trató de tener una conversación seria con alguien que usted sabía que no estaba realmente interesado en escucharle? Eso puede ser muy frustrante. No sólo es prácticamente imposible comunicar claramente su mensaje, sino que también revela una indiferencia por parte de la otra persona que, muchas veces, nos resulta irritante e irrespetuosa.

Cuando tenemos un mensaje importante que compartir con alguien, naturalmente queremos recibir toda su atención. Con Dios pasa lo mismo. Cuando Él nos habla, siempre tiene algo muy importante que decir. Por tanto, Él espera, con razón, toda nuestra atención e interés.

Cuando el Espíritu Santo se comunica con nosotros, con frecuencia escuchamos su voz de inmediato si estamos en armonía con Él. Su “voz” puede ser un suave susurro en nuestro espíritu, o una señal evidente y milagrosa “como venida del cielo”. No importa cómo Dios elija hablarnos, quienes están en sintonía con su voz le escucharán.

Pero no siempre andamos perfectamente en el Espíritu, ¿verdad? En esos momentos de distracción, Dios tiene que hacer algo para captar nuestra atención. Puede darnos un espíritu turbado, o una palabra de sabiduría a través de un amigo. Podría incluso hacer algo drástico, como provocar una mudanza no esperada, o un cambio de trabajo.

Cuando no estamos en sintonía con el Espíritu, las señales de advertencia de Dios pueden parecer ataques espirituales. Pero pudieran ser los momentos en que Él se está revelando a nosotros. ¿Podría Él estar tratando de captar nuestra atención? Deténgase a pensar, en verdad, si le está hablando, y procure discernir su mensaje.

Por Charles Stanley

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