Devocionales Cristianos – Hambre Por el Espíritu Santo de Dios 2

 

Continuemos.

4. Hay Personas que se Quedan con el Toque de Dios.

El toque es un llamado, una invitación, para despertar algo en nosotros, para llamarnos la atención. Hay personas que viven del toque y creen que ése es el propósito de Dios; el toque es un llamado, una incitación a una relación más profunda.

¿Pero qué es lo preocupante? Que pasen los años y que siga viviendo del toque sin entender lo que Dios quiere hacer con mi vida. La sunamita tuvo que pagar un precio; hacerle una habitación, una casa. Para que cuando él pase, encuentre un lugar tan confortable y haga de este lugar su propia casa.

A veces no crecemos porque no estamos dispuestos a pagar un precio. Pagar el precio es perdonar, arrepentirnos, abandonar prácticas de pecado, abandonar mentiras, confesar la verdad, abandonar la fornicación, el adulterio, la pornografía. Debo tomar decisiones en mi vida para que pague un precio, para construirle una casa, para que no viva del toque. Puedo vivir del toque sin hacerle una casa al Espíritu Santo. Una cosa no se contrapone a la otra.

Eliseo seguía almorzando pero ahora ya era su habitación, su casa, era el lugar. ¿Estamos nosotros convencidos de lo que realmente queremos? ¿Realmente estamos jugados para las cosas de Dios? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio que sea necesario? Jesús dijo: Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz cada día, y sígame. ¿Morir a qué? A mi egoísmo, a mis reservas, a vivir para mí, a hacer lo que se me daba la gana, para vivir para Dios.

Vs.11. Se sintió cómodo, encontró su lugar. Él conoce nuestras debilidades y errores, necesitamos tener corazones honestos, Dios no espera que seamos perfectos, él espera que seamos personas íntegras y honestas, que le rindamos el corazón.

 

5. Cuando Nosotros le Ministramos a Dios, Él Nos Ministra a Nosotros.

Vs.12-13. Eliseo se sintió en deuda y dijo a Giezi: ¿Qué necesita ésta mujer? ¿Qué podemos hacer por ella? Lo que ella no tenía era un hijo. Cuando yo me ocupo de Dios, Dios se ocupa de mí. Este es un principio espiritual.

Vs.14. Antes que abramos nuestra boca ya el Señor conoce nuestras necesidades. Hay momentos que uno no tiene que pedir. Debemos construirle su aposento, alabar su nombre.

¿Qué quería ésta mujer? Ella quería hijos, quería multiplicarse, la bendición de Dios debe de tener en nosotros un único propósito: que el evangelio sea predicado en esta tierra. Este debe ser nuestro deseo.

 

6. En Conclusión.

El Espíritu Santo tocó nuestros corazones y despertó una atracción en nosotros, un hambre, una desesperación por las cosas de Dios, mas no debemos quedarnos con el toque sino construirle una habitación, una casa, con lo mejor de nosotros. Debemos consagrar nuestro ser y corazón para decirle: «Señor has de mí tu habitación, tu casa; no quiero solo vivir del toque, quiero que tu estés, que te quedes, que reines».

Por Osvaldo Carrnival

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