Devocionales Cristianos – La Bienaventuranza es Guardar sus Testimonios 2

 

Continuemos.

Hemos sido libertados para servirle y, al hacerlo, tenemos la confianza que estaremos viviendo exactamente como Dios quiere. La inseguridad y la duda son los amos de toda vida sin límites.

Con frecuencia citamos Efesios 2:8-9. Muchos han memorizado estas preciosas palabras: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe».

Desafortunadamente, pocas veces seguimos leyendo hasta el versículo 10 que nos habla acerca del plan de Dios para nuestras vidas: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas».

Antes de ser salvos no podíamos andar en estas buenas obras, no importa cuánto lo intentáramos. Ahora, en Cristo Jesús, tenemos la libertad de cumplir el plan de Dios para nuestras vidas. Es por esto que la verdadera bienaventuranza consiste en guardar sus testimonios.

Ponga mucha atención a las palabras de las Escrituras. David observa que la felicidad proviene de guardar los testimonios de Dios. Sabemos que el guardar sus testimonios significa obedecer sus testimonios. Piense sobre el uso del verbo «guardar». Cuando usted no «guarda» algo, ¡lo pierde! Cuando vive una vida de desobediencia a la Palabra de Dios, pregúntese: «¿De qué me estoy perdiendo?» Una cosa es cierta: se está perdiendo de la verdadera felicidad en la vida.

¿Cuál de las verdades de la Biblia no está guardando hoy? Puede estar seguro que por cada área de su vida en la que no guarde la verdad de los testimonios de Dios, usted está perdiéndose de algo. Se está perdiendo de la felicidad, pero también se puede estar perdiendo de otras cosas. Puede estar perdiendo su matrimonio, su familia, su carrera, o su paz mental.

Cuando yo era un recién convertido, había un joven en nuestro grupo de universitarios que era un tanto mayor que la mayoría de los demás y que tenía un buen trabajo como ingeniero. Tenía un conocimiento asombroso de la Palabra de Dios. Su Biblia era un reto para nosotros los nuevos creyentes.

Parecía que cada versículo estaba subrayado en un color diferente. Sus márgenes estaban llenos de comentarios en su letra de ingeniero. ¡Era una obra maestra de diseño y precisión! Sin embargo, este joven guardaba un secreto que nadie conocía. A pesar de su gran conocimiento bíblico, nunca había obedecido al Señor en cuanto al bautismo bíblico. Después descubrimos por qué su vida parecía no tener fruto genuino. Él era una persona maravillosa, pero era obvio que también tenía luchas con ciertas peculiaridades y hábitos nerviosos.

Un día él me confió su secreto. Él tenía un cabello muy bonito y después de convertido tenía vergüenza de mojárselo en público. (Nosotros los seres humanos a veces somos tontos, ¿verdad?) Con el paso del tiempo, él se sintió avergonzado porque nunca se había bautizado. Más adelante, cuando se mudó de la costa a nuestra ciudad, nadie se hubiera imaginado que él no se había bautizado, y él no tenía objeción en prolongar esa ilusión.

Yo no conocía mucho de la Biblia, pero tuve suficiente denuedo como para animarlo a sencillamente obedecer a Dios. Él tomó la decisión y al poco tiempo se bautizó. El cambio en su vida fue impresionante. Aún conocía mucho de la Biblia. Sin embargo, ahora él estaba feliz y completo. Ahora él podía decir verdaderamente que guardaba los testimonios de la palabra. Ese es el secreto de la felicidad.

Extracto del libro “Salmo 119. Una Odisea al Corazón de Dios”

Por Jeff Adams

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