Devocionales Cristianos – La Bienaventuranza es la Libertad del Pecado

 

Pasaje clave: Salmo 119:3.

 

La libertad del pecado es resultado de andar en sus caminos. Por eso es que estas personas son bienaventuradas.

Han descubierto que la felicidad sólo se halla en la obediencia a la Palabra de Dios.

Es importante observar la diferencia sutil entre el versículo uno que hablaba de los que andan en el «camino» y este, en donde se habla de los que andan en sus «caminos». Cada palabra y cada letra de la Biblia es importante.

Aun el añadir una sola «s» puede enseñarnos una gran verdad.

El andar en el camino de Dios es una referencia al andar en el camino de la salvación que lleva a la vida eterna. Vimos que este camino es una Persona, que es una calzada y que es estrecho y angosto. Aquí en el versículo 3 vemos «los caminos’ de Dios. Obviamente, no se trata de que hayan muchos caminos para llegar al cielo, puesto que esto contradiría la enseñanza del resto de la Biblia.

Los «caminos» de Dios son las formas en las que El trabaja. Son la verdad operativa de su carácter. Cuando una persona aprende la Palabra de Dios lo suficientemente bien para comprender cómo piensa Dios, cómo ve Dios una situación determinada, y que Dios siempre es consistente al aplicar su verdad, esa persona hallará la felicidad o bienaventuranza verdadera.

El salmista nos define esta situación tomando un ejemplo de la experiencia de los hijos de Israel en el desierto: «Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras» (Sal. 103:7).

¿Quién no sentiría asombro ante las poderosas plagas que Dios envió sobre Egipto? ¿Quién podría olvidar la vez que Dios dividió el Mar Rojo para que los hebreos pasaran sobre seco y que luego hizo que las mismas aguas ahogaran a los ejércitos de Faraón? ¿Quién dejaría de sentirse impresionado ante la provisión de agua y maná en el desierto? Los hijos de Israel vieron las obras de Dios. Pero su inmadurez y superficialidad les impidió llegar a comprender en realidad los «caminos» en los cuales trabaja Dios.

Comprendieron el «qué», mas no comprendieron el «por qué» y el «cómo». Sólo Moisés comprendió sus «caminos».

Cuando usted anda perfecto en su camino, no contaminado por la inmundicia de este mundo, guardando sus testimonios y le busca con todo el corazón, usted experimentará libertad del pecado. Y llegará a comprender cómo andar en sus caminos.

¿Es usted uno de los cristianos espectadores? Tal vez ha podido ver a Dios hacer algunas obras maravillosas, pero ¿comprende verdaderamente sus caminos?

¿Está listo para buscarle con todo su corazón?

¿Está listo para guardar sus testimonios? Aún si su deseo es el correcto, descubrirá un dilema:

¡No es tan fácil!

Extracto del libro “Salmo 119. Una Odisea al Corazón de Dios”

Por Jeff Adams

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