Pasaje Clave: Por eso oramos: «¡Escucha, Dios nuestro, cómo se burlan de nosotros! Haz que sus ofensas recaigan sobre ellos mismos: entrégalos a sus enemigos; ¡que los lleven en cautiverio! No pases por alto su maldad ni olvides sus pecados, porque insultan a los que reconstruyen» (Nehemías 4:4-5 NVI)

Nehemías sigue experimentando la fricción que le imponen sus enemigos. Lo han criticado, se han burlado de ellos y entonces explota… Alguno dirá: “Por fin!!! Era hora que alguien le diera lo que merecen estos”. Sin embargo, la onda expansiva de la explosión de Nehemías no es violencia hacia el enemigo sino es desahogo ante Dios.

La oración no sólo es adoración, recordar sus promesas, pedir por nuestras necesidades sino un lugar donde dejar nuestra bronca e indignación. Es porque no confiamos en Dios que lo hombres tomamos la justicia en mano propia. Si supiéramos que Dios es vengador de los suyos… Nos apuraríamos a dejar en sus manos nuestras causas.

No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor (Romanos 12:17-19 NVI)

Solemos argumentar que nuestros enemigos necesitan recibir un poco de su propia medicina, pero cuando nos vengamos después de la adrenalina liberada arrastramos con la culpa y la carga del resultado de la ira desbocada.

¿Deberíamos matar al que mata? ¿Violar al que viola? ¿Despojar al que despoja? Entonces, ¿qué nos hace mejores? ¿En qué nos basamos para pensar que su violencia es mala y la mía buena? Aun cuando nuestra justicia institucional falle, hay un juez que nunca falla y es Dios. Solamente cuando podemos descansar en esa justicia encontramos descanso para nuestra alma.

¿Quiere mayor injusticia que la recibida por Jesús? Sin embargo: Cuando proferían insultos contra él, no replicaba con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel que juzga con justicia. (1 Pedro 2:23 NVI)

Hoy es un día para desahogarse ante el trono de Dios.

Oración: Señor, tú ves a aquellos que hacen el mal. Nada se escapa de tu justicia, nadie se puede burlar de Ti, te ruego que si no se arrepienten sean ahora confrontados con tu autoridad y no permitas que ellos detengan nuestras manos de hacer lo correcto. Desarraiga de nuestra tierra todo brujo, todo maleante, todo asesino, todo pervertido, todo usurero… Sepan ellos hoy que hay un ultimátum tuyo y que les conviene dejar de hacer lo malo. Amén

Por Patricia y Daniel Cattaneo

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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