clavo-en-la-manoDevocional – La Sangre De Cristo 1

 

Pasaje clave: Éxodo 12:13 y 23.

 

Mira lo que declara la Biblia en Ro. 3:23. Relaciónalo con Ro. 5:8 y con 1° Jn. 1:7.

El pecado es un acto de desobediencia y rebeldía, es hacer la tuya, y esto te separa de Dios. Cualquier clase de pecado que cometamos es desobediencia contra Dios y siempre que esto ocurre surge en nosotros la conciencia de culpa. Esto significa que hay algo interiormente que nos acusa.  Pero además nuestro pecado le da a Satanás un buen motivo para acusarnos delante de Dios. Por lo tanto, la Sangre de Jesús tiene validez primeramente para Dios, porque es a Él a quien hemos ofendido, en segundo lugar para nosotros mismos, y por último, contra la acusación de Satanás.

 

El valor de la Sangre para Dios.

La Sangre es para expiación. Expiación significa que los cargos que había en contra nuestro de parte de Dios, por causa de nuestros pecados, fueron quitados, y la justicia de Dios quedó satisfecha porque Cristo, representándonos a todos los pecadores, pago en lugar nuestro. Necesitamos perdón por los pecados que hemos cometido para no caer bajo el juicio de Dios. Y somos perdonados, no porque Dios los pase por alto haciéndose el distraído, sino porque Él ve la Sangre que fue derramada en la cruz.

Por lo tanto LA SANGRE ES PRIMERAMENTE PARA DIOS.

Leé atentamente Ex. 12:13 y 23.

El pueblo de Israel iba a ser rescatado de su esclavitud en Egipto. Cada familia debía tomar un cordero sin defecto y matarlo. Recoger su sangre y pintar con ella los dos postes y el dintel de la puerta de su casa. La familia debía estar adentro de la casa porque esa noche pasaría el Señor por la tierra de Egipto para ejecutar sus juicios. Pero en las casas donde viera la sangre pasaría por encima y no morirían. Esto era la Pascua.

Dios dijo: «Veré la sangre y pasaré de ustedes».

Este ejemplo nos enseña que la sangre era para ser vista por Dios.

¿Por qué tiene que derramarse sangre para satisfacer la justicia de Dios?

La sangre representa a la vida. Y la santidad de Dios y su justicia exigen que una vida sin pecado sea sacrificada en reemplazo del hombre pecador, que merece morir a causa de su pecado. Uno solo muere representándonos a todos. Hay  vida en la Sangre y aquella Sangre fue derramada por mi y por mis pecados.

Mirá Hb. 9:22. Remisión significa, aquí, perdón de los pecados. La Sangre de Cristo satisface perfectamente la justicia Dios, porque El lo estableció así.

En algunas oportunidades te parece que tus pecados son tan tremendos y tu culpa tan grande, que “sientes” (equivocadamente) que ellos son más grandes que la Sangre de Cristo, y que no mereces presentarte delante de Dios. ¡Escucha! Primeramente la Sangre es para Dios. Tienes que aceptar el valor que Dios le da. Es un asunto de FE en la Palabra de Dios.

CREE que la Sangre es preciosa para Dios (1°P.1:18-19), y que no eres condenado.

¡Confiésale, con arrepentimiento, tus pecados al Señor y creé que la Sangre te limpia y satisface a Dios!

 

Extracto del libro «La Vida Cristiana Normal»

Por Watchman Nee

Adaptado por Edgardo Tosoni

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