Devocionales Cristianos – La Visión es la Única Cosa que te va a Dar Completa Realización

 

Una forma en que tú puedes saber si una visión es real es cuando ésta es la única cosa que te da una verdadera satisfacción. El hecho de sólo trabajar en un empleo es muy desalentador. Ir a trabajar es una experiencia deprimente para mucha gente debido a que día tras día, ellos están haciendo algo que odian hacer. Esto no es para lo cual tú fuiste creado. En Eclesiastés 3:13 dice lo siguiente: «Además, que todo hombre que coma y beba, vea lo bueno en todo su trabajo. Eso es don de Dios».

Es el deseo de Dios que disfrutemos de nuestro trabajo, pero sólo puede suceder cuando estamos haciendo el trabajo correcto.

Por lo tanto, sólo hasta que tú llegas a seguir el sueño o visión de Dios, tú vas a estar insatisfecho. En Proverbios 19:21 dice: «Muchos son los planes en el corazón del hombre, mas el consejo del Señor permanecerá».

No importa en qué cosas estás ocupado, no importa lo que tú estés logrando, si no es lo que Dios quiere que tú hagas, tú no vas a poder tener total éxito en ello. ¿Por qué? Porque el verdadero éxito no consiste en lo que tú llegas a lograr; consiste en hacer aquello que Dios te dijo que hicieras. Esta es la razón porque las personas que hacen grandes proyectos o que obtienen mucha fama pueden tener éxito y estar deprimidos al mismo tiempo.

El hecho de ir en contra de tu propósito puede ser un asunto personal, pero nunca se puede considerar un asunto privado. Tú puedes echar a perder la vida de otros si tú no estás en el lugar donde debes estar, o si tú debes ir a otro lugar y estás rehusando hacerlo. ¿Recuerdas la historia de Jonás en la Biblia? Dios le dijo que su propósito era que él fuera a la ciudad de Nínive para advertir a toda esa gente y que voltearan hacia Dios. La respuesta de Jonás fue, de hecho, «¡Yo no voy a ir!» Y en lugar de hacerlo, él se subió en un barco que se dirigía a Tarsis.

Dios ya había propuesto que Jonás debería ir a Nínive, incluso desde antes de que este profeta hubiera nacido. Su propósito ya se había cumplido en la eternidad, y ahora Dios lo estaba mandando para que lo cumpliera. Dios no quería que Jonás estuviera en un barco que se dirigía a Tarsis, siendo que, al contrario, él tenía que ir a la ciudad de Nínive.

Si tú te subes en cualquier otro «barco» que no es el que tú tienes que tomar, tú vas a causarles a los demás muchos problemas. En el caso de Jonás, el barco en que él se subió estuvo en peligro de hundirse en medio de una tormenta terrible. Él sabía que la mano de Dios estaba en toda esta situación, así que, él les dijo a los marineros que la tormenta se iba a detener si lo arrojaban al mar. Cuando los marineros hicieron esto, el mar se calmó, y Dios proveyó un gran pez para que se tragara a Jonás, protegiéndolo con esto del mar hasta en tanto él cambiara de opinión y estuviera de acuerdo en hacer lo que Dios le había mandado hacer. (Jonás 1-2.)

Yo quiero urgirte para que no te subas en el barco equivocado, pero para que te quedes dentro de la dirección del propósito de Dios. Tal vez, tú estás en el vientre de este gran pez en este momento. Tú puedes encontrar el camino de regreso a tierra firme por medio de regresar a aquello que Dios ha propuesto que tú hagas.

El hecho de ir en contra de tu propósito personal nunca va a ser un asunto privado.

Extracto del libro “Los Principios y el Poder de la Visión”

Por Myles Munroe

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