Las puertas son las oportunidades de parte de Dios, hay oportunidades rápidas, otras más difíciles y algunas de doble puerta. En la Biblia hay:

  • Puertas de madera, son las que hay que sostener para que no se caigan; son las oportunidades minúsculas.
  • Puertas de bronce, son más difíciles de capturar.
  • Puertas de hierro.
  • Puertas dobles. En el antiguo Testamento, muchas veces cuando se entraba a una ciudad había que atravesar dos puertas porque había muro rodeando. Se entraba por una puerta, se caminaba un trecho largo por el muro y por la segunda puerta.

Se nos presentarán cosas grandes y tendremos que derribar dos puertas. Sean de madera, de bronce, de hierro o doble puerta, Dios las despedazará en Su nombre y estarán abiertas para la bendición que nadie podrá cerrar. Así, hay oportunidades de «doble puerta» que no importa su material, Dios pro­mete que las abrirá para sus hijos.

En la Puerta Están mis Enemigos Para Dejarme Ayudar.

Hechos 9:23 «Se pusieron de acuerdo para hacer desaparecer a Pablo, él se enteró y día y noche sus enemigos vigilaron las puertas con el fin de eliminarlo, pero los discípulos se lo llevaron de noche y lo bajaron en un canasto por la abertura del muro». Los enemigos vigilaban las puertas para que Pablo no pasara por esa oportunidad. Dios dejará a tus enemigos para que busques ayuda y así aprender a resolver los problemas de una nueva manera. Ignorá a tus enemigos; porque todo lo que quieras que se muera en tu vida tenés que dejar de alimentarlo. «El Dios que te llamó te acompañará para que tus enemigos no te lastimen».

En la Puerta Será Roto el Gran Candado de la Inseguridad.

Hay hombres que son legalistas por inseguros; padres que descalifican a sus hijos, los maltratan, juzgan, por inseguridad. Cuanto más inseguro, más rígido. El inseguro dirá: «Estás equivocado, no es como pensás, esto es así y punto». El se­guro dirá: «¿Vos pensás así? Qué interesante, lo voy a pensar».

Hay gente que no puede relacionarse con otros, por inseguridad. La inseguridad te ata a los demás. Jacob tuvo muchos hijos, pero sólo a José le regaló una túnica de colores pensando que lo cuidaría en su vejez. No le regaló una túnica a cada hijo por inseguridad. Cuando los hermanos vieron que su padre le dio una túnica de colores y un trato preferencial, les dio mucha envidia, lo tiraron a un pozo y lo vendieron, por inseguridad. Dios va a restaurar la seguridad en los hombres de Dios. Las oportunidades ven­drán en envases extraños para no poner nombre a la provisión.

Las Interrupciones son Oportunidades Divinas.

A nadie le gustan las interrupciones cuando estamos concentrados en algo, pero hay que considerarlas. Todo el ministerio de Jesús estuvo lleno de imprevistos. Por ejemplo: Iban hacia Jericó, pasaron por el estanque de Betesda, donde había un paralítico desde hacía treinta y ocho años, Jesús se detuvo, lo sanó, lo levantó y se escapó hacia otro lugar porque los religiosos lo querían matar. Su meta era ir a Jerusalén, se le aparecieron dos ciegos que le gritaban: «¡Eh! Hijo de David ten misericordia». Jesús se detuvo y les dio la vista.

Jesús fue interrumpido durante todo su ministerio y cada interrupción era parte integral del plan de Dios para Él. Una interrupción puede ser una idea de oro o una conexión importante de considerar. Debés abrir tu mente. Cuanto más rígida y más cerrada es la persona, tiene menos posibilidades de ver la oportunidad que Dios le dio. Jesús sabía que una samaritana que se le ponía a hablar no era pérdida de tiempo, sino una cita divina en la agenda del Padre; esa mujer fue cambiada y trajo un avivamiento a toda la ciudad, porque Jesús entendió que muchas veces las interrupciones obedecen a citas divinas.

SOS UNA PUERTA ABIERTA POR DONDE LA GLORIA DE JEHOVÁ ENTRARÁ Y SE MANIFESTARÁ.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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