Hay gente a la que se le mete un pensamiento negativo y está todo el día, todo el mes, pensando y pensando en lo que le dijeron.

Aprende a sacarte los pensamientos negativos rápidamente de tu mente: cuando alguien te critica, cuando alguien habla mal de vos. Destruí esos pensamientos de tu mente. Tu espíritu tiene que supervisar tu mente, tiene que ver lo que tu mente está pen­sando. Pablo dice: «Cuando vienen pensamientos negativos los llevo cautivos a Jesucristo».

Cuando alguien te diga que vas a perder el trabajo, cuando te encuentres viendo algo negativo, cuando venga una voz negativa, atá ese pensamiento y llévalo es­clavo a Jesucristo, porque tu mente no está hecha para pensamientos negativos sino para declarar: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, soy como un árbol plantado en las corrientes de las aguas que todo lo que hace le sale bien». Aprende a decirle basta a tu mente; parate con autoridad y que tu espíritu le diga «stop» a tu mente: «No voy a hablar cosas negativas, voy a hablar palabras de fe. Voy a ser como un árbol que todo lo que hace le saldrá bien. Caerán miles y diez miles, pero a mí no me tocarán. Nada me faltará porque mi Dios suplirá todas mis necesidades en Cristo Jesús, y por la llaga de Jesucristo estoy sano en su nombre». Pónete de acuerdo con la gente de fe. Jesús dijo: «Si dos se ponen de acuerdo, todo lo que pidan a Dios se los dará». Nunca te pongas de acuerdo con lo negativo. Cuando viene alguien y te dice: «¿Sabés que te van a echar del trabajo?», no te pongas de acuerdo con eso.

Cuando el médico te diga que estás enfermo, reconocé lo que te dice, pero no te pongas de acuerdo con la enfermedad; cuando te diga que esta enfermedad te va a durar toda la vida, decí: «Reconozco lo que me dice, pero no me pongo de acuerdo con esa palabra».

Pónete de acuerdo con gente que te habla palabra de fe. Tenés que ponerte de acuerdo con Dios porque dice el Salmo 1 que si de día y de noche me pongo de acuerdo con lo que Dios me dice: «Todo lo que haga me saldrá bien.» Cuando fui a predicar a cierto país me dijeron: «Mire pastor, acá la gente es muy dura». Y les respondí: «Qué interesante, pero no me pongo de acuerdo con eso porque yo no vine acá para predicarle a gente dura, vine a que las cosas sucedan. Me pongo de acuerdo con el Señor que dice: Dios obrará más allá de mi capacidad, me pongo de acuerdo con las promesas».

Una vez Jesús se paró en la sinagoga y leyó: «La unción está sobre mí, porque me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, libertar a los cautivos, dar vida a los presos…», y los que estaban allí se enojaron tanto que lo agarraron a Jesús para tirarlo por un despeñadero; y cuando lo estaban por empujar, Jesús los miró fija­mente y les dijo: «Permiso, córranse, permiso», se abrió paso y se fue. Porque Jesús nunca se queda donde hay gente que vive enojada. Jesús siempre se abre paso de gente resentida y amargada, Él no se queda ministrándola.

Enojarse no es malo, lo malo es vivir enojado. Así que no des lugar al diablo; tenés que perdonar, sacarte los resentimientos porque los mejores años de tu vida están por venir pronto.

La esposa le dice al marido:«Estoy harta de tus celos. ¿Es que acaso te crees que no me di cuenta de que últimamente me sigue un detective alto, rubio, con ojos verdes, muy agrada­ble y un poco tímido al principio?»

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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