HABLEMOS CORRECTAMENTE

Hace años llegó a mis manos un librito cuyo título era: “Lo que dices, recibes”. Agradezco a Dios haberlo leído, básicamente me enseñó lo que dice el pasaje de hoy:

Prov.12:14. Cada uno se sacia del fruto de sus labios, y de la obra de sus manos recibe su recompensa.

Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Esto significa que poseemos características de nuestro Padre impresas en nosotros. La Biblia dice que Dios creo el mundo “por la palabra de su poder” y que lo “que se ve fue hecho de lo que no se veía”. Este proceso creativo, Génesis lo relata así:

Gn.1:3. Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir.

El decir de Dios determinó la existencia de lo creado. Cuando yo hablo diseño mi mundo, cada palabra que sale de mi boca diseña mi existencia, no vivo lo que quiero sino lo que declaro. Por eso:

Prov.24:26. “El que habla correctamente es tan dulce como un beso en la boca”.

Hay gente que cuando habla uno se limpia la boca como si una mujer fea y bigotuda te hubiera besado. Pero hay gente que me puede, escucharlos hablar es como un beso de Patry.

Si lo que el sabio dice es verdad, deberé prestar atención a cada palabra que sale de mi boca… establecer un filtro previo antes de pronunciar una silaba. Siempre digo que no debo decir todo lo que pienso, pero debo pensar todo lo que digo. Debo diseñar en oración el mundo que espero. Te comparto algunas cosas que Dios me ha alentado a declarar y te aliento a utilizar:

  • Mi casa es un lugar de honra a Dios.
  • Mi esposo/a es un siervo ungido de Dios.
  • Este será mi mejor año.
  • Los recursos vendrán a mi vida y no tendré falta de ningún bien.
  • Mis hijos servirán a Dios.
  • Yo y mi casa serviremos a Jehová.
  • A mí me va a ir bien.
  • Estoy prosperado, bendecido y en victoria.

¿De dónde las saqué? De la Biblia. ¿De dónde sacan el resto de los hombres sus declaraciones? Del periódico. No nos extrañemos que aún los creyentes vivan vidas miserables. Uno se sacia, come a reventar, de lo que proclamó con su boca.

Quiero aclarar que no son palabras mágicas, sino que son semillas que sembradas en fe, mediante un proceso, nos dan una cosecha de victoria. Nunca olvides que la segunda parte del versículo habla de la obra de nuestras manos. Debo declarar y vivir a favor de la declaración. Si declaro con mi boca y vivo a contramano de la declaración neutralizo el poder de esa palabra. Por ejemplo, si digo Dios me va a prosperar… pero luego no trabajo, o trabajando dilapido mis recursos o soy flojo en lo que hago… la palabra esperará que lo que digo coincida con lo que vivo.

Sin embargo, quiero advertirte que he conocido gente que dice una declaración y que luego se mofan: Miren, nada pasó. Ridiculizan el poder de la declaratoria de fe. Mayormente eso se da en gente que cree que una oración les dio nuevo nacimiento… espero que al menos esas palabras les funcione, sino están al horno, literalmente. Cuidate de esas personas, son enemigas de la fe, por más que sean religiosas.

Te animo a que hables correctamente acerca de tu vida y de acuerdo a la palabra de Dios.

Hoy será un día de máxima productividad, por el poder de la fe destrabaré esas situaciones que debo resolver y tendré éxito en todos mis caminos. Esta palabra alcanzará a cientos que necesitan modificar su mundo. Determino un día de gozo, de victoria y de paz en mi casa. Hoy Dios me ministra con Su Presencia y me deja escuchar su dulce voz. Si, hoy será un día glorioso, en el nombre de Jesús, Amén.

Por Daniel Cattaneo

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