Devocionales Cristianos – Por Siempre Joven 1

 

Pasaje clave: Lucas 17:33.

 

Cómo Apreciar el Proceso del Envejecimiento.

 El amanecer de la vejez. Las páginas iniciales de los capítulos finales. Descubre las arrugas y se encuentra cara a cara con el hecho de que está envejeciendo. A pesar de que hagamos bromas («La vejez es cuando le hincas los dientes a una chuleta… Y se te quedan allí»), no todos se ríen. En especial aquel al que se le ha enseñado que atesore su juventud. Acaso, ¿no hemos recibido todos esa enseñanza?

Durante décadas se preocupó por todo excepto por envejecer. Y luego… ¡Bum! Ya no hay negación que valga. Pesas son levantadas. Cabello negro que se ha vuelto gris vuelve a ser negro o mejor aún, rubio. Se permuta la furgoneta por una camioneta, un monstruo de doble tracción. Se le hace un estiramiento al rostro. Al mentón se le hace un pliegue. Los pechos reciben un levantamiento.

Pero a pesar de nuestros esfuerzos siguen pasando las páginas del calendario. Los relojes aún hacen tic. Y el cuerpo sigue envejeciendo. Y cada píldora nueva que tomamos nos recuerda que el envejecimiento es una píldora que debe ser tragada. Lo que solía ser tenso ahora cuelga. Lo que antes se mecía ahora rebota. Según dicen, el tiempo es un excelente sanador de  males, pero es un pésimo cosmetólogo.

O para otros hay fracaso. Lo que se propuso hacer no lo logró. Se propuso dejar un legado, pero hasta ahora su único legado es una huella de pañales y talones de cheques.

Pero el verdadero dolor está a mayor profundidad. Para algunos es causado por el vacío del éxito. La vida en la cima puede ser solitaria. El remordimiento se convierte en un importante pasatiempo. El plomero se lamenta por no haber asistido a la escuela de medicina y el doctor se pregunta por qué no es plomero. La mujer trabajadora se lamenta por el tiempo que no pasó con sus hijos y la mamá que es ama de casa siente deseos de haber seguido una carrera.

Puede empeorar aún más. El remordimiento puede desembocar en rebelión. Ante las demandas. Lo mundano. La monotonía. Rebelión ante cualquier cosa que lo atrape: su trabajo, su gobierno, su camioneta o lo que resulta todavía peor, su familia. Aquellos que escogen rebelarse, los que eligen deambular por las sendas escondidas de la evasión, son los principales candidatos a caer en una de las trampas más antiguas de Satanás: el adulterio.

Una bella y joven secretaria que trabaja con usted trae a su oficina unos papeles junto con un poco de simpatía. El vecino de al lado dice que no puede creer que hayas tenido cuatro hijos y que hayas mantenido una figura tan esbelta. El David que tenemos dentro de nosotros clama por Betsabé. La esposa de Potifar mira a José. Deciden retozar en la hierba más verde y se inicia el dolor.

Permítame que exprese claramente el punto que deseo destacar: El envejecimiento puede ser peligroso. La senda es traicionera y abundan las trampas. Estar preparado es una decisión sabia. No es que Dios haya mantenido el proceso en secreto. Al envejecer no estará abriendo huellas nunca antes transitadas. No es como si ninguno lo hubiese hecho antes de usted. Observe a su alrededor. Tiene una amplia oportunidad para prepararse y abundantes casos para estudiar. Si el envejecimiento lo toma por sorpresa no culpe a Dios. Él le dio advertencias de sobra. También lo aconsejó bastante.

¿Quiere algunos ejemplos? ¿Qué le parece Lucas 17.33?

La vida tiene cierta cualidad inexplorada y maravillosa. Búsquela. Persígala. No escuche los lamentos de aquellos que se han conformado con una vida de segunda categoría y quieren que usted haga lo mismo para que no se sientan culpables. Su meta no es vivir una larga vida sino vivir.

Jesús dice que las opciones están claramente delineadas. Por un lado está la voz de la seguridad. Puede encender un fuego en el hogar, permanecer adentro y mantenerse cálido, seco y resguardado. No podrá ser lastimado si nunca sale, ¿verdad? No podrán criticarlo por lo que no intente, ¿verdad? No se caerá si nunca toma una postura, ¿verdad? No hay posibilidad de que pierda el equilibrio si nunca escala, ¿verdad? De modo que no lo intente. Tome el camino seguro. O…

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Todavía Remueve Piedras”

Por Max Lucado

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