TAL COMO ME SIENTO, INTERPRETO A LOS DEMÁS

1. Veo a través de la emoción.

Tal como nos sentimos, es como interpretamos a los demás: si tengo miedo, me dará miedo casarme, acercarme a alguien, ir a un trabajo; si estoy enojado, me molestará todo: el ventilador, la luz, el que está al lado; si tengo baja estima, creeré que todos se burlan de mí, me maltratan y que nadie me valora.

2. Veo lo que quiero ver.

Si veo las cosas negativas es porque quiero verlas así. Todo tiene un lado negativo, por ejemplo: tener un perro puede ser algo lindo y positivo si es tu compañía, pero malo si ves que deja pulgas, pelos y ensucia.

3. Lo que más veo se me añade.

Aprendemos por imitación: si estamos en un ambiente de violencia, nos acostum­braremos y se nos pegará; si vivimos en un lugar donde la pared se cae a pedazos, al principio nos preocuparemos pero después parecerá algo normal, pertenecerá a nuestro mundo y lo aceptaremos hasta que venga alguien de afuera y nos diga: «Che, ¡cuidado! Esa pared se te puede caer!», entonces reaccionamos. Si te entrenás para ver lo negativo, serás negativo, porque lo que ves se te añade. Si sos positivo, verás victoria en todo y serás de bendición.

4. Cuánto más me veo, menos veo.

Más me miro, menos veo las oportunidades de afuera. De esta manera, el depresi­vo todo lo ve oscuro y por eso dice: «Nadie me quiere»; «Estoy muy mal»; «Todo me cuesta». El que más preocupado está, menos oportunidades consigue, porque no ve afuera.

5. Las emociones que me trague, saldrán «en la próxima estación».

Si alguien te lastima y no lo perdonás, la bronca contenida tendrá que salir y será en lo próximo que hagas o con la primera persona que encuentres y que, por lo general, será alguien de tu familia. Aprende a cerrar los temas. Muchas veces alguien nos maltrata sin sentido y es porque está descargando en nosotros la emoción aguantada por otra situación.

6. Lo que creo, me pasa.

Todo lo que creo, sucederá. Si creo que soy torpe, lo seré; si creo que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, eso recibiré. La Biblia dice: «Cualquiera que le diga al monte que se corra, el monte se va a correr.» Cualquiera, es todos. La fe funciona tanto para gente cristiana como para no cristianos. Henry Ford decía: «Si crees que puedes, tienes razón; y si crees que no puedes, tienes razón». Lo que creemos es una profecía, por eso sucederá; es cuestión de fe y «para el que cree todo es posible».

7. Siempre sobrevaloro nuestro trato como positivo.

Si de la misma manera que tratamos a los demás nos auto evaluáramos, seríamos maravillosos por vernos bien. La estima sobrevalorada en el trato interpersonal, bloquea nuestra capacidad de aprendizaje porque no podemos sentarnos para ver qué tenemos que mejorar y aprender. Debemos conocernos un poquito más.

TAL COMO ME SIENTA ES COMO INTERPRETO A LOS DEMÁS.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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