¿ERES MADURO O INMADURO?

Pablo dice: «Cuando un niño es heredero, como es pequeño, le van a dar dos per­sonas para que lo cuiden: el administrador y el tutor». Mientras no tengas edad madura espiritualmente, otros decidirán por vos, es por eso que estudiaste la carrera de tus viejos, y trabajaste veinte años en lo que tu mamá o tu abuela te decían. Te casaste con quien no querías, hiciste lo que vos no querías sino lo que tu pastor te dijo, lo que la iglesia te dijo, lo que el líder te dijo, porque no tuviste una posición madura.

No dejes que otro decida por vos, si sos un hijo maduro debés decir: «Todo lo que es de Dios lo quiero, todo lo bueno, todo lo justo, todo lo puro, lo agradable, yo pienso en eso y lo amo, lo anhelo, lo abrazo, aunque todos se opongan. Soy una persona madura y ahora decido por mí mismo».

Cuando sos inmaduro necesitás que te vigilen, llegás a cualquier hora a tu traba­jo, y si no está el jefe llegás aún más tarde. Pero cuando sos maduro las leyes no son de afuera, las imparte tu corazón y no necesitás que nadie te vigile, te vigilás a vos mismo.

Tenés que gobernarte a vos mismo porque tenés al Espíritu Santo y estás crecido. Ejercé madurez y decí: «Yo no necesito que decidan por mí, no necesito que me vi­gilen, yo sé a qué lugar puedo ir, yo sé lo que tengo que hacer, sé lo que tengo que decir, sé lo que es pecado y qué no es pecado. No hago las cosas porque me van a castigar sino que la ley de Dios está en mi corazón. Porque soy un hijo maduro de Dios y estoy para ejercer autoridad».

El pueblo de Israel estaba a setenta kilómetros de entrar a la tierra prometida. Moi­sés les dice: «Bueno, dejen que le pregunte a Dios qué tenemos que hacer ahora». Y Dios contesta: «Den el paso y entren». No tenían que hacer nada, sólo tenían que entrar. ¡Ya el enemigo había sido vencido! Pero en camino el pueblo empezó a que­jarse nuevamente, entonces Dios les dice: «¡Vuelvan atrás!» O sea, que den la vuelta y vuelvan adonde habían salido. Y todos siguen quejándose: «¿Para qué vinimos?»; «Este Dios está loco»; «Moisés, nos trajiste hasta acá, estamos a setenta kilómetros, ¿y nos tenemos que volver?». Si, Dios los hizo volver, y aun así el pueblo no dejó de quejarse.

La Revisión Correctiva.

Cuando me equivoco, tengo que revisar en mi mente toda la situación que viví y determinar dónde me equivoqué. Entonces, al revisar en mi mente haciendo las cosas bien, aprendo de los errores. El problema no es equivocarme, sino que no me tome tiempo para aprender del error, entonces vuelve a tropezar. Lo que no aprendas en cuarenta días, lo aprenderás en cuarenta años. Para ser maduro tenés que tener ganas de aprender y crecer, ganas de aprender las cosas de Dios y ganas de crecer para ser un hijo maduro.

Si no crecés, siempre vas a tener alguien que decida por vos y un tutor que te mar­que las leyes. Tenemos que aprender con el primer golpe, si del primer golpe no aprendes, en­tonces el golpe va a volver a tu vida; si no aprendes el problema, el problema te seguirá hasta que aprendas, y cuando uno aprende deja el problema y entra en victoria y madurez.

Hay mujeres que se casaron varias veces con distintos individuos pero la misma personalidad: otro nombre, otro coche, otra casa, pero el mismo golpeador y el mismo carácter. Eran diferentes personas, sin embargo en carácter la misma, por­que si no aprendiste con el primero vas a repetir la historia con el segundo. Hay gente que están en una iglesia donde lo manipulan, le sacan la plata, lo mal­tratan, vienen acá es restaurado y sanado, y pasan cinco o seis meses y se vuelven a la otra iglesia. O sea, vuelve al vómito de donde salió, como dice la Biblia: «El perro vuelve a su vómito»; vuelve al vómito, al menos que lo limpien. Tenés que tener espíritu enseñable, ganas de aprender, a no volver a nada viejo. Si ejercés autoridad, Dios descansa, pero si no lo hacés, ni vos ni Dios descansan.

SI PRIMERO TRAES UN AVIVAMIENTO EN TU VIDA, DIOS LO TRAERÁ FUERA DE ELLA. TENES QUE TEMER ESPÍRITU ENSEÑABLE, GANAS DE APRENDER, A NO VOLVER A NADA VIEJO.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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