Algunas personas no quieren centrarse en una meta específica porque temen que sus vidas pueden no estar bien balanceadas. Ellas dicen cosas como estas: «Yo no quiero ir después de alguna cosa en particular porque entonces estaré cerrando otras opciones», «no quiero llegar a ser demasiado cerrado», o «Si llego a ser demasiado formal acerca de alguna cosa, pudiera perder lo que realmente quiero hacer en la vida».

El problema es que la gente dice cosas durante cuarenta y cinco años ¡y nunca terminan de hacer nada! Lo que ellos llaman perseguir un balance realmente es una excusa para no hacer una decisión. Terminan siendo un porcentaje, una gente mediocre.

El verdadero balance es mantener el equilibrio mientras se mueve hacia un destino. Un buen ejemplo de esta verdad es la manera en que funciona un barco en el océano. Un barco siempre necesita mantener su balance. Sin embargo, ¿no sería una pérdida de tiempo precioso y combustible, para que un bote pierda toda su energía tratando de balancearse en el agua para que no se vuelque?

Algunas personas viven sólo balanceándose sesenta y cinco años, setenta y cinco años, y hasta noventa años. Sin embargo, balancearse no es el fin en sí mismo; es un medio para un final.

Un barco mantiene su balance a medida que hace su viaje a un puerto específico. De igual manera, nosotros necesitamos tener un destino mientras mantenemos el balance en nuestras vidas.

Oración: Padre, por favor ayúdame a mantener mi convicción acerca de mi fuerte visión. Quiero estar balanceado en mi vida, pero quiero hacerlo así a medida que me muevo decididamente en Tu propósito para mí. En el nombre de Jesús, amén.

Pensamiento: El balance no es un fin en sí mismo, es un medio para un fin.

Lectura: Salmos 119:1-88; 1 Corintios 7:20-40

Extracto del libro “Devocional Diario de Poder y Oración”

Por Myles Munroe

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