Uno de mis grados de bachillerato es en educación, y tuve que tomar un curso de biología por todo un año como parte del requeri­miento de grado. Realmente disfruté ese curso porque era extremada­mente detallado; estudiamos los sistemas neurológicos y circulatorios del cuerpo humano. Al final de la clase, una pregunta ardía en mi mente: «Ahora que tú conoces lo que es el cuerpo, ¿Sabes por qué es?»

La edu­cación puede darnos conocimiento, pero no siempre puede darnos las razones. Es más importante saber por qué nació usted que conocer el hecho de que usted naciera. Si usted no conoce la razón para existir, usted debe empezar a experimentar con su vida y eso es peligroso.

Permítame hacerle algunas preguntas difíciles pero necesarias.

  • ¿Ha cambiado de trabajo varias veces en los últimos años?
  • ¿Cambia constantemente su especialidad en la universidad?
  • ¿Hace usted alguna cosa por un tiempo y luego sigue con otra porque se aburre o está insatisfecho?

Si eso es así, usted carece de visión. Usted no fue creado para aburrirse o quedar insatisfecho. Yo quiero forzar cada cosa que yo pueda sacar cada día porque tengo una visión que me apasiona.

Pro­verbios 6:10-11, dice: «Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado». Usted debe escoger a donde quiere ir en la vida y después sea decidido y fiel en llevarlo a cabo.

Oración: Padre Dios, Tú me creaste para amar y servirte. Por favor dirígeme en visión para que yo pueda conocer la razón de mi existencia y ser fiel en cumplirla. En el nombre de Jesús, amén.

Pensamiento: Teniendo propósito y visión lo capacita para responder la pregunta: «¿Para que nací?»

Lectura: Salmos 143-145; 1 Corintios 14:21-40

Extracto del libro “Devocional Diario de Poder y Oración”

Por Myles Munroe

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