Las ideas son las semillas del destino plantadas por Dios en las mentes de la humanidad. Cuando las ideas son cultivadas se convierten en imaginación. La imaginación si se riega y desarrolla se convierten en un plan. Finalmente, si se sigue un plan, llega a ser una realidad.

Sin embargo, cuando una persona recibe una idea de Dios, debe cultivarse pronto o la idea se le va. Si esa persona nunca ha trabajado en la idea, Dios se la pasará a otro. Inevitablemente, si la segunda persona toma la idea, hace un plan y comienza a trabajar en ella, ¡la primera persona se pondrá celosa porque ella tuvo la idea primero!

Pero no sólo tener ideas es lo que importa. Las ideas necesitan planos si van a convertirse en realidad.

Los jóvenes con frecuencia piensan que sus sueños sucederán. Sin embargo, ninguno de nosotros puede avanzar en sus sueños sin un plan. Jesús en una ocasión dijo que una persona inteligente no comen­zaba a construir algo a menos que primero tuviera elaborado los deta­lles:

Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta pri­mero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: «Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar (Lucas 14:28-30).

El mismo Dios tuvo un plan cuando creó a la humanidad. Efesios 1:11 dice: «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados con­forme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su volun­tad».

¿Tiene usted un plan para su visión?

Oración: Padre, Tú tenías un plan cuando me creaste. Gracias por elegirme en Ti. Por favor, guíame a medida que desarrollo un plan para mi visión. En el nombre de Jesús, amén.

Pensamiento: Las ideas son las semillas del destino plantadas por Dios en las mentes de la humanidad.

Extracto del libro “Devocional Diario de Poder y Oración”

Por Myles Munroe

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