El cuarto principio en los Doce Principios de la Visión es que usted nunca será exitoso sin pasión. Las personas apasionadas son aque­llas que han descubierto algo más importante que la vida misma. Jesús le dijo a Sus discípulos: «Si no tienen voluntad para morir y seguirme, entonces no pueden ser Mis discípulos; no pueden seguir conmigo» (Lucas 14:27).

Dejar falsas visiones y ambiciones por su legítima visión es el camino a la verdadera vida.

¿Está usted hambriento por su visión? ¿Con cuanta urgencia quiere usted lo que Dios puesto en su corazón?

La pasión es la fuerza que dice: «Voy a ir después de esto, no importa lo que pase. Si tengo que esperar diez años, lo voy a conseguir». De nuevo, permítanme decir, especial­mente a los jóvenes que si usted quiere ir todo el camino a su sueño, no puede sentarse a esperar que todo le sea fácil. Usted debe tener la actitud de aquellos que trabajaron en el muro con Nehemías: «Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar» (Nehemías 4:6).

Recuerde que Nehemías vio primero en su corazón una visión del muro reconstruido, y regresó a su trabajo, pero no se sentía satisfecho con eso. Estuvo deprimido hasta que vio la obra en la visión. La depresión le vino de su pasión por el cambio.

La gente que está satis­fecha con menos que la visión de Dios para sus vidas nunca irá a donde necesitar estar.

¿Será usted una de las personas que trabaja con todo su corazón en la visión de Dios?

Oración: Padre, yo deseo trabajar en mi visión con todo mi corazón, trabajando para Ti, Señor, y no para los hombres. En el nombre de Jesús, amén.

Pensamiento: Las personas apasionadas son aquellas que han descubierto algo más importante que la vida misma.

Extracto del libro “Devocional Diario de Poder y Oración”

Por Myles Munroe

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