Mentor es una persona que ya alcanzó lo que vos querés alcanzar, un padre espiri­tual; es alguien que ya está donde a vos te gustaría estar, que está avanzado en un área o varias delante de tu vida, está corriendo la carrera delante tuyo. Buscá gente que ya ha cumplido tu sueño económico, laboral; ellos no te van a elegir a vos, sino vos a ellos; tenés que aprender a caminar, a pegarte a ellos.

Mentor es el que siempre te va a impartir seguridad, nunca va a meter culpa, te dirá: «Si lo logré, vos también podés»; «Si llegué hasta acá, vos también podrás». Es como un faro, en medio de la tormenta, que brilla con su luz y dice «También podés llegar». Te imparte seguridad divina, no te condena, no te mete rito, no te castra, no te mete religión, sino te inyecta fe. Es el que dice: «Vienen tiempos emocionantes».

Mentores de Oro.

Todos necesitamos un mentor que nos forme. Mike Murdock dice: «Un amigo te ama como sos, un mentor te ama demasiado para dejarte como sos». Un mentor no está para ir a comer pizza, no está para celebrar tus triunfos; está para corregir tus defectos y para darte una palabra que te molesta hoy, pero que mañana traerá frutos de justicia. Una palabra que tal vez hoy te hace llorar, pero que mañana celebrarás con gozo en tu espíritu.

Mentor es una persona que está al lado tuyo para corregirte: grandes mentores tienen grandes discípulos. Si querés tener grandes mentores, tenés que ser un gran discípulo. Porque la gente importante en el Reino de Dios nunca se va a acercar a aquél que está esperando que el mentor lo llame. Nunca.

Mentor es una persona que te va ahorrar años de dolor. Algunos van a necesitar que le abramos la cabeza durante cuatro o cinco años, para que empiecen a fun­cionar en lo sobrenatural; pero otros van a decir: «Estos son mis mentores, voy a hacer lo que me dicen, esta es gente de Dios; hoy no entiendo, pero les obedeceré pues mañana me gozaré, disfrutaré y entraré a la tierra de la bendición; si bien no conozco a esta gente, me van a introducir en la tierra de la paz».

Mientras sigas buscando que te digan lo que querés escuchar, los grandes mentores huirán de tu vida, pero cuando estés preparado para oír cosas fuertes que te van a formar y no te enojes ni te borres, entonces estarás listo para entrar en victoria.

Era otoño, y los indios de una remota reserva preguntaron a su nuevo Jefe si el próximo invierno iba a ser muy frío o apacible. Dado que él era un Jefe indio de una sociedad moderna, nunca había aprendido los viejos secretos, y no podía decir qué iba a suceder con el tiempo. De cualquier manera, para estar seguro, respondió a su tribu que el invierno iba a ser muy frío y que los miembros de la aldea deberían recolectar leña para estar preparados. Pero como también era un líder práctico, después de unos días tuvo una idea. Fue a la cabina telefónica y llamó al Servicio Nacional de Meteorología y pregun­tó: «El próximo invierno, ¿será muy frío?»

«Parece que el invierno próximo será bastante frío», respondió el meteoró­logo de turno. Entonces el Jefe volvió a su gente y les dijo que se pusieran a juntar más leña aún para estar preparados. Una semana después el Jefe llamó al Servicio Nacional de Meteorología una vez más: «¿Están ustedes absolutamente seguros que el próximo invierno habrá de ser muy frío?»

«Absolutamente», respondió el hombre al otro lado de la línea, «va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido».

«¿Cómo pueden ustedes estar tan seguros?» preguntó el Jefe.

Y el meteorólogo respondió: «Porque los indios están juntando leña como locos».

EL MENTOR ES COMO UN FARO EN MEDIO DE LA TORMENTA Y DICE: «VOS TAMBIÉN PODÉS LLEGAR».

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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