Devocionales Cristianos – Nuestra Relación con los Demás 1

 

Pasaje clave: Mateo 10:1-15.

 

1. Introducción.

Jesús llama a sus 12 discípulos, les da autoridad y los envía a predicar. Ellos tenían que predicar, sanar enfermos, resucitar muertos y echar fuera demonios (vs.7-8). Todo lo que habían recibido de la gracia de Dios tenían que dárselo a los demás.

Lo interesante es la manera en la que debían relacionarse con los demás.

 

2. Saludarlos.

Vs.12. ¿Qué tenían que hacer cuando llegaran a una casa? Saludarla.

Parece tan obvio, sin embargo muchas veces tenemos la tendencia a ser prepotentes, descorteses y hasta “agrios” en nuestra manera de tratar a las personas.

El saludo es una expresión de respeto.

El saludo es una expresión de cortesía.

El saludo es una expresión de cordialidad y afecto.

El saludo es una expresión de amor.

El saludo es una expresión de aceptación.

No somos los dueños de las personas (sean familia o no) y muchos menos de aquellos que no conocen al Señor, no podemos tener actitudes autoritarias, humillantes ni indiferentes, sino de respeto, cortesía y afecto hacia ellos.

Si somos atentos, respetuosos y cordiales, saludándolos con una sonrisa, querrán estar con nosotros, de lo contrario se irán.

La forma en la que trates, saludes, sorprendas y te relaciones con las personas (especialmente en tu familia) determinará en tipo de ambiente, de atmosfera que generarás.

Que no te conoczcan por el el «evangélico agrio» que no sonríe, no saluda y «no se junta» con nadie para «no contaminarse» con el mundo. ¡No! Al contrario, que seas conocido por el evangélico que sin perder sus convicciones, se muestra alegre, gozoso, agradecido, respetuoso, que habla bien, que reacciona correctamente, que saluda, que bendice y refleja la gloria de Dios en su mirada.

 

3. Mantener la Paz.

Vs.13. Nosotros somos los hijos de Dios. Nosotros somos los que tenemos el poder de Dios.

En nosotros habita el Espíritu Santo que produce el fruto de paz, por lo tanto es nuestra responsabilidad mantener la paz con aquellos que nos rodean.

En lo que dependa de nosotros tenemos que estar en paz con todos (Ro.12:18).

Habrá personas que no querrán estar en paz con nosotros y nos provocarán para que de una u otra manera reaccionemos mal. ¡Tenemos que mantener la paz!

Ser firmes con esas personas, pero sin palabras, conductas o insinuaciones violentas.

El evangelio que predicamos es un evangelio de paz y reconciliación.

No un evangelio de violencias y amenazas.

No es un evangelio de “conviértete o te vas al infierno, inmundo pecador”. No.

 

4. Entender que no Todos nos Oirán.

Vs.14. Tenemos que hablarles a todos, invitar a todos y desear ganar a todos, sin embargo, también tenemos que entender que no todas las personas querrán escucharnos, no todos recibirán nuestras palabras, y no a todos les importará el evangelio que predicamos.

Cuando esto suceda, no tenemos que sentirnos rechazados, frustrados, ni resentidos con esas personas, por el contrario, tenemos que encomendarlos en las manos de Dios para que Dios decida sobre sus vidas.

No somos nosotros los “salvadores”, sino el Espíritu es quien los salva y regenera. Es a Él a quien rechazan. Nosotros tenemos que continuar orando y hablando.

(CONTINÚA…)

Por Edgardo Tosoni

Lee Nuestra Relación con los Demás 2

2 Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre