DIOS TIENE MI VIDA EN SUS MANOS

Era el entierro de un familiar de un amigo e iba con él caminando hacia la parcela de sepultura. Muchos amigos, familiares y gente de la iglesia nos acompañaban. Íbamos hablando de las situaciones de la vida. Mi amigo acababa de perder a su papá y ahora poco tiempo después, a su mamá y reflexionábamos en los hechos acaecidos en su infancia. Hechos dolorosos de un hogar que no conocía a Dios y de cómo eso precisamente lo había conducido a Dios. Yo aportaba mi experiencia y la certeza interna que tengo, que la desgracia de la pérdida prematura de mi papá, tenía una conexión con mi acercamiento a la iglesia donde mi mamá se había alejado cuando joven. Por fin, concluíamos que aún lo doloroso nos había acercado a Dios.

Hch.22:27. Vino el tribuno y le dijo: Dime, ¿eres tú ciudadano romano? Él dijo: Sí.

Pablo está otra vez más detenido para resguardarle la vida, porque una turba de judíos, quería matarlo. Están por azotarlo y Pablo le recuerda a sus soldados que él era un ciudadano romano y que su status ante la ley era diferente al resto: debían hacerle juicio si se le quería azotar. En el imperio romano, ser ciudadano era un privilegio que solo algunos tenían. Se obtenía por pertenecer a alguna familia patricia o por nacer en la capital del imperio o alguna ciudad amiga de Roma. Quienes no la tenían por nacimiento la podían obtener por compra, aunque su precio era altísimo. Esta es la razón por la cual el tribuno inquiere a Pablo y él le dice que habiendo nacido en Tarso, ciudad con privilegios, él era por nacimiento romano. Pablo no lo pidió, los padres no lo planearon para estas situaciones, pero siendo bebé el futuro apóstol adquirió un derecho que lo usaría  a lo largo de toda su vida ministerial como una herramienta para tener mayor libertad al predicar. Lo que quiero notar es que nada de lo que ocurre en nuestra vida deja de tener sentido, aún lo doloroso y lo aparentemente circunstancial, está bajo la cuidadosa planificación de Dios a los fines de que nos sirva para el mañana.

No somos vidas arrojadas a lo incierto, sino somos un proyecto divino en la mesa del gran arquitecto (suena re masón!!! Pero es así). Dios le dice a Jeremías en 1:5 «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones.»

Antes de que el esperma del papá de Jeremías se encontrará con el óvulo de la mamá del profeta, antes de que siquiera hubiera el feto, ya había un proyecto en el corazón de Dios llamado: Jeremías. Allí estaban diseñados sus días, planificado cada momento, todo controlado para llevar a destino su vida. Y lo que es verdad para él, es verdad para Pablo… no nació en Tarso de casualidad, no estudió con Gamaliel por casualidad, no estaba cuidando la ropa de Esteban por casualidad… todo lo que ocurre en la vida es por causalidad. Lo sepamos o no, todo tiene utilidad y todo tiene que ver con el propósito. Lo que es verdad para Jeremías, es verdad para Pablo y lo que verdad para él, es verdad para mí. Nada ocurre porque sí. Cada amistad, cada momento, aún este devocional que estás leyendo… créelo fue escrito para vos. Nada viene de rebote, nada es accidental… Dios se está moviendo y moviendo cada pieza a mi favor.

Teniendo esta convicción cada situación vivida o por vivir ya ha sido contemplada por Dios y ajustada a mi destino. Por eso el Apóstol Pablo puede afirmar tan suelto de cuerpo:

Ro.8:28. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

Nada es casualidad, nada es una desgracia, nada es un imponderable ya hay Alguien que es mayor que todos que ha ponderado todo lo que pasa en mi vida.  Cuando niño cantaba una canción “Todo lo que pasa en mi vida aquí, Dios me lo prepara para bien de mí, en mis pruebas duras, Cristo es siempre fiel, por qué pues las dudas, yo descanso en El”. (Música de caranavalito).

Gn.50:20. Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.

Diga mientras lee esto: Pero Dios. No importa lo que tramen o ejecuten contra mí…. hay en mi vida un “Pero Dios” que lo permite con una razón. No soy alguien abandonado, soy alguien que tiene monitoreo celestial… Dios cuida de mí.

Hoy es un día para confiar en sus planes. Saber que vivo la frescura de cada cosa y la novedad de cada situación con diferentes emociones, pero todo ya ha sido evaluado y aprobado para que juegue a mi favor. Hoy no me enojaré, ni dudaré… todo está cuidado en mi vida. Nada está suelto al azar, aún mis lágrimas están contadas y no me permitirá pasar por situaciones innecesarias. Tengo Dios, Soy un proyecto suyo, mi vida está bajo su dirección técnica… Así que tranquilo, Dios no es sponsor de fracasos, alcanzaré mi destino. Amén.

Por Daniel Cattaneo

2 Comentarios

  1. Hola me gustarua recibir devocional es diario sobre madre y padre tengo un hijo llamado Matheo el tiene casi 3 años y me gusta leerle la biblia por favor me pueden enviar devocional es muchas gracias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre