Devocionales Cristianos – Política

 

Pasaje clave: Proverbios 29:2.

 

Si una nación quiere crecer y que sus ciudadanos se desarrollen, La Biblia es clara: el gobierno debe estar en manos de mujeres y hombres justos.

Un justo ve la vida con los ojos de Dios y, por lo tanto, desarrollará su gestión desde cualquier área de gobierno con el corazón y el alma puestos en el bienestar de la nación. Un justo entiende que ha recibido de parte del pueblo el alto honor de ser quien, con humildad ante Dios, guíe los destinos de la patria.

Es evidente que, tal como lo expresara el Dr. Luis Palau en 1973, si los hijos de Dios, los justos, no ocupamos esos lugares de decisión por desinterés o por falta de participación, no podemos luego quejarnos de que nos gobiernen quienes no tienen ni siquiera temor de Dios.

Las elecciones son la gran oportunidad que brinda la democracia para que el pueblo se exprese en las urnas. Los cristianos siempre hemos votado como lo marca la ley, pero frente a las circunstancias vividas el año pasado, en las que como iglesia asumimos un alto protagonismo al manifestar lo que Dios quiere, pongamos estas próximas elecciones en oración, votemos conforme a lo que Dios enseña y participemos de la manera en que Él nos indique para que en la Argentina sea realidad que: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios» (2 Samuel 23:3).

 

Aplicación Práctica.

Que nuestra oración sea un estilo de vida y no un evento. Recordemos que cuando clamamos a Dios, no solo nos responderá, sino que nos enseñará cosas grandes y ocultas que no conocemos (Jeremías 33:3). El Dios que nos tiene acostumbrado a darnos mucho más abundantemente de lo que pedimos y entendemos (Efesios 3:20), nos sorprenderá una vez más, para gloria suya y edificación de nuestras vidas.

 

Motivos de Oración.

1. Que Dios guíe a su pueblo a votar con entendimiento y tenga piedad y misericordia de nuestra Argentina, que vive alejada de Él.

2. Que los justos con un llamado a la política se capaciten y sean fieles a Dios en todo.

3. Que la iglesia del Señor se comprometa activamente, a ser sal y luz en la ciudad, provincia y país donde el Señor la puso.

Extracto del libro “40 Días de Ayuno, Oración y Renovación Personal”

Por Rubén Proietti

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