Devocionales Cristianos – El Dinero y la Vida Espiritual

 

Nuestro tiempo, energía, inteligencia, oportunidades, relaciones y recursos son todos regalos de Dios, que nos ha confiado para su cuidado y buena administración. El concepto de administración inicia con el reconocimiento de que Dios es el dueño de todo en la tierra y más allá de ella. La Biblia dice: “Del SEÑOR es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que en él habitan.” (Salmos 24:1).

Mientras estemos sobre la tierra, realmente nunca seremos dueños de nada. Dios sólo nos lo presta mientras estamos aquí. Era propiedad de Dios antes de que vinieras al mundo, y Dios se los prestará a alguien más cuando hayas muerto. Sólo podrás disfrutarlo por un rato. Cuando Dios creó a Adán y Eva les confió el cuidado de la creación y les dio dominio sobre la creación (Génesis 1:28).

El primer trabajo que Dios le dio a los seres humanos fue hacerse cargo de sus cosas aquí en la tierra. Este encargo nunca ha sido rescindido. Es parte de nuestro propósito actual. Cada cosa de la que disfrutamos debe ser tratada como una muestra de la confianza que Dios ha depositado en nuestras manos. La Biblia dice en 1 Corintios 4:7: “¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué presumes como si no te lo hubieran dado?”

Hace algunos años, una pareja, nos permitió a mi esposa y a mi, disfrutar de su hermosa casa en Hawai durante unas vacaciones. Era una experiencia que nosotros no podíamos costear y la disfrutamos mucho. Nos dijeron, “Úsenla como si fuera de ustedes”. Y lo hicimos, nadamos en la alberca, comimos de la comida que había en el refrigerador, usamos las toallas de los baños y los trastes, incluso ¡nos divertimos saltando sobre las camas! Pero sabíamos perfectamente bien, que todo eso no era nuestro, por lo que tuvimos mucho cuidado de conservar bien todo. Disfrutamos el beneficio de gozar una casa sin ser sus propietarios.

Nuestra cultura actual dice: “Si no eres el dueño, no tienes que cuidarlo”. Pero los cristianos tenemos un estándar más alto, “como Dios es el dueño, debemos tener todo el cuidado posible de ello”. La Biblia dice, “a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza.” (1 Corintios 4:2). Jesús con regularidad se refirió a la vida como algo de confianza y contó muchas historias para ilustrar nuestra responsabilidad hacia Dios.

En la historia de los talentos (Mateo 25:14-29) un hombre de negocios encarga sus bienes a sus siervos mientras el se encuentra lejos. Cuando regresa, evalúa la responsabilidad de cada siervo y lo recompensa conforme a esa responsabilidad. El dueño dice: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” (Mateo 25:21).

Al final de tu vida en la tierra serás evaluado y recompensado de acuerdo a como hayas administrado lo que Dios te presto mientras vivías. Esto significa que cada cosa que haces, por más simple que sea, tiene implicaciones eternas. Si tratas cada cosa con cuidado según la confianza que Dios ha depositado en ti, Él te promete tres recompensas en la eternidad.

Primero, tendrás la afirmación de Dios, te dirá, “Bien, siervo bueno y fiel”. Después recibirás una promoción y te será dada una mayor responsabilidad en la eternidad, “sobre mucho te pondré.” Y por último serás honrado con una celebración. “Ven y entra en el gozo de tu señor.”

Muchas personas se equivocan en no darse cuenta de que el dinero tiene que ver con dos cosas: una prueba y la confianza de Dios. Dios usa las finanzas para enseñarnos a confiar en Él. La Biblia dice, “Por eso, si ustedes no han sido honrados en el uso de las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas?” (Lucas 16:11).

Esta es una verdad muy importante. ¡Dios dice que hay una relación directa en cómo uso mi dinero, y la calidad de mi vida espiritual! Como administro mi dinero (“abundancia mundana”) determina cuanto Dios puede confiarme con bendiciones espirituales (“verdaderas riquezas”). Déjame preguntarte, ¿La forma en que manejas tu dinero, está evitando que Dios haga más en tu vida? ¿Se te pueden confiar riquezas espirituales?

Jesús dijo: “A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aún más.” (Lucas 12:48b). La vida es confianza, y mientras más te da Dios, más responsable espera que seas.

Por Rick Warren

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