Riqueza es Tener Sueños.

Que sea un sueño tan grande que te mantenga joven, bello, que te rejuvenezca, que bendiga a miles, que te haga depender de Dios día y de noche, tan grande que la crítica sea como una hormiga en comparación. Tiene que ser una visión que te sostenga siempre.

Dios le dijo a Abraham: «Cuenta la arena, así te multiplicaré. Cuenta las estrellas, así te multiplicaré». La dijo cuenta la arena, porque de día se iba a acordar que te­nía un sueño de Dios, y las estrellas porque cuando en la noche venga la depresión o el insomnio, se acuerde del sueño de Dios. Depresión no tocará tu morada, el sueño te va a mantener fuerte de día y de noche, de noche y de día.

«Medita en mi palabra de día y de noche, porque te voy a dar un sueño, tan grande que se va a cumplir por el poder de mi Palabra», le dijo Dios a Josué. Sé positivo, cuando quieras reaccionar, frenate.

No importa cuán mal estoy, Dios traerá una Palabra profética que vendrá de Su boca y traerá solución para mi vida. Durante años pedimos lo justo, pero ahora nos hemos dado cuenta y vamos a pedir más de lo justo. Yo sé que si me encierro con una palabra y la obedezco, la unción que está en mí me va a traer prosperidad y me va a salvar.

Debo ser Rico en Metas.

«Aquello en lo que piense, es lo que crecerá en mi vida», este es un principio psicológico y espiritual. Si pienso miedo, el miedo crece; si me concentro en el dolor, éste crece. Hay matrimonios que cuando se pelean repiten: «Me voy a separar», y con el tiem­po terminan separándose. Si pienso en pobreza, crece la pobreza. Job dijo: «Lo que temí, me vino». Es decir, lo que más pienso, crece. Si pienso abundancia, crece la abundancia. Si pienso en Dios, crece Dios. Si pienso avivamiento, crece el avivamiento. Las personas millonarias pensaron durante mucho tiempo en serlo. Y se cumple el principio porque es de Dios.

Pablo dice: «Todo lo honesto, lo justo, todo lo puro, lo bueno; en ésto pensad».

  • Riqueza interpersonal. Si tenés que decir algo a alguien no lo hagas por cartas, sino personalmente. Tratá bien a la gente, no te metas donde no te llamaron y se amable.
  • Riqueza en la palabra. Voy a llenarme de la Palabra y hablarla.
  • Riqueza en compañías. Voy a juntarme con gente que está saliendo con una pala­bra a hacer algo de Dios.

Leí un libro del hijo de un pastor que decía: «Yo siempre vi a mi papá poner a Dios en primer lugar, todas las actividades en la familia nunca ocuparon el lugar de Dios. Si alguna actividad en mi casa se chocaba con una actividad de Dios, mi papá, la ponía en segundo lugar». Hacer un pacto con el Señor es que lo pongas en primer lugar.

Vos tenés que aprender a poner a Dios sobre todo. Toda tu vida, todas tus activida­des, todo tiene que estar en segundo lugar.

TENES QUE TENER UN SUEÑO TAN PERO TAN GRANDE, QUE BENDIGA A MILES EN NUESTRO PAÍS, Y QUE TE HAGA DEPENDER DE DIOS DE DÍA Y DE NOCHE.

Extracto del libro “Mentalidad de Avivamiento”

Por Bernardo Stamateas

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