TODO ES POSIBLE PARA DIOS

Gn.16:2. Dijo  entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril.

¡Qué visión y que declaración! Sarai pensaba que Dios la había hecho estéril y que por tanto nunca podría darle a Abram el hijo que esperaba. Ese pensamiento la llevó a diseñar un plan humano para sacudirse la ignominia de la esterilidad y la presión de un padre ansioso. No entendía que su vientre tenía un propósito y que una vez que lo cumpliera fructificaría.

Ella no estaba dando a luz porque:

  1. Necesitaba confiar en Dios.
  2. Necesitaba cambiar su visión de Dios.
  3. Necesitaba dejar de tramar, para empezar a orar y confesar.

Dios no hace las imposibilidades, Él nos ayuda a sortearlas. Sarai era fecunda pero en un contexto de fe, con una visión correcta y una dependencia absoluta. Era imposible que ella concibiera mientras siguiera buscando planes opcionales. En este aspecto Dios prefiere que nos riamos de sus planes, a que confiemos en los nuestros.

En esta mañana tengo una larga lista de pendientes. Cosas que por años estoy esperando, sin embargo, no voy a declarar, al revés de Sarai, que Dios me ha hecho estéril, sino que voy a creer que mi vientre antes de parir tiene que dar a luz una realidad diferente para, entonces sí, parir una promesa. Renuncio a mis planes humanos y entiendo que lo que estoy esperando es demasiado grande para depender de mí y mi astucia. Renuncio a depender de otro ser humano, esto es algo mío y de Dios, “El hombre no le dice al hombre”. Será como Dios dijo que iba a ser, pero será en el tiempo correcto… pero que voy a parir que no quede ninguna duda.

Sarai pensaba que estaba fuera de tiempo, Dios demostró que contrariamente a lo que otros pensaban la edad para parir una nación es a los 90 años. No estoy viejo, no se me pasó el tiempo, estoy madurando para parir una nación.

Hoy Señor, déjame solo confiar, declaro que soy fértil, que lo que prometiste vendrá a ser, es cuestión de maduración y tiempo. Que no me devore la ansiedad, que no me coma la cabeza los baby shower de otros, viene mi día y: Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. (Sal 126:2)

Por Daniel Cattaneo

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